Aunque la menopausia es propia del sexo femenino, médicos endocrinos han detectado una disminución de la actividad hormonal en hombres de mediana edad, parecida a la que sufren las mujeres durante la menopausia. Aún no se conoce con exactitud la razón por la que la producción de testosterona es menor en esta etapa de la vida.

Se trata de un proceso lento y gradual que comienza alrededor de la cuarentena y se prolonga toda la vida. Además, a esto hay que añadir un descenso en la presión sanguínea que puede conllevar algún tipo de disfunción sexual. Otra consecuencia de la menor producción de testosterona es un posible cambio en el tejido muscular, así como un aumento de la grasa abdominal.

En cuanto a los síntomas de la llamada andropausia, esta se traduce en una disminución en la producción de esperma y encogimiento leve de los testículos. La glándula prostática que suele acumular exceso de tejido conjuntivo, provoca alteraciones en la micción y en la eyaculación, repercutiendo en la potencia del mecanismo eyaculador. Por otro lado, la erección del pene se vuelve más dificultosa, lo que requiere de mayor estimulación para obtener el mismo resultado. Sin embargo, conviene matizar que, pese a esta disminución ligada a la edad, sólo una parte de los varones presenta estos síntomas.

Actualmente aún está en estudio el papel que desempeña la testosterona en el declive sexual masculino, y la idoneidad de utilizar tratamientos hormonales. Hasta el momento, no se han identificado los factores que inciden en el descenso de la producción de esta hormona, por lo que no se puede prevenir. A todo ello, hay que unir el hecho de que no existe consenso, entre los expertos, sobre este problema. Por tanto, una aplicación de suplementos de testosterona estaría indicada en el caso de que los síntomas fuesen múltiples y los niveles de testosterona estuviesen muy por debajo de los valores considerados normales.