Por lo general, se asume la pérdida de visión como consecuencia de la edad, pero la pérdida de audición no lo es de igual modo. Las causas de esta pérdida pueden ser múltiples y diferentes en cuanto a su tratamiento. Mientras que algunas se pueden tratar de forma eficaz, otras, en cambio, progresan muy lentamente. Sin embargo, con una buena prevención los resultados mejorarán notablemente.

Principales causas

Es importante señalar que no todas conllevan una pérdida de audición definitiva:

– Una infección de oído puede disminuir la audición mientras dura el proceso inflamatorio. Pero, una vez tratada y solucionada, se recupera la capacidad auditiva.
– Igualmente, un tapón de cera puede impedir que sonido llegue al tímpano. Cuando se extrae, se vuelve a oír con normalidad.
– La perforación de tímpano, por causas traumáticas o infecciosas, conlleva una sordera temporal.
– En ocasiones, la degeneración de uno de los huesecillosdel oído puede ser la causa de una pérdida de audición temporal. La cirugía sería la solución.
– Ocasionalmente, la excesiva exposición a ruidos por las condiciones laborales, puede producir traumatismos acústicos.
– Cuando la lesión afecta el nervio auditivo está considerada como la causa más grave.

Detección y prevención

Lo más importante es saber detectar la causa y tratarla con rapidez. Los síntomas más comunes que debemos observar son:

– si notamos que hemos de aumentar el volumen de la radio o el televisor porque no oímos como de costumbre
– supuración en los oídos
– ruidos dentro del oído (acúfenos)
– mareos, vértigos
– resonancia del oído, etc.

Ante la presencia de alguno de estos síntomas hay que acudir al otorrino. En algunos casos bastará con algún tratamiento farmacológico, extracción de un tapón de cera o tratamiento quirúrgico.

Tipos de sordera permanente

– Sordera hereditaria: Se trasmite de padres a hijos, debida a una alteración genética. Su aparición puede tener lugar después de aprender a hablar.
– Sordera adquirida prenatal: Producida por algún agente tóxico (medicación), infeccioso (rubeola) o traumático, en el feto. No es hereditaria.
– Sordera adquirida posnatal: Se produce por una lesión infecciosa, tóxica o traumática después del nacimiento. Entre las enfermedades que pueden provocarla están la encefalitis, rubeola, otitis del oído interno