La presión arterial y el Alzheimer
Si tu cardiólogo te hace una advertencia así no te asustes: controlar la presión arterial podría ser la mejor protección contra la demencia que se conoce hasta ahora. Esta afirmación se debe a los resultados obtenidos en unas investigaciones en los que unos científicos han escaneado los cerebros de algunas personas para ver las cicatrices que la hipertensión deja en el cerebro y que están directamente relacionadas con el Alzheimer y otras demencias.

Estas cicatrices pueden empezar a producirse cuando la persona tiene una edad media, es decir, décadas antes de que los problemas de memoria aparezcan. La edad es el mayor factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia que afecta aproximadamente a una de cada ocho personas mayores de 65 años.

Los científicos han notado que algunos de los desencadenantes de diferentes enfermedades del corazón (presión arterial alta, obesidad, diabetes) también, parecen aumentar el riesgo de demencia. De alguna manera, factores como la hipertensión debilitan las arterias por lo que se estimula el proceso de desarrollo de enfermedades como el Alzheimer. Como te comentábamos, la cicatrización puede ser uno de los factores desencadenantes. Estas cicatrices impiden que la “red” de interconexión del cerebro se comunique entre sí. Incluso los niveles de sangre, ligeramente elevados pueden dañar los pequeños vasos sanguíneos que nutren la materia del cerebro interrumpiendo la conexión.

Las imágenes obtenidas mediante resonancias magnéticas mostraron que las mujeres mayores de 65 años con hipertensión arterial tuvieron significativas lesiones en sus cerebros ocho años después. Como explicó el Dr. Lewis Kuller de la Universidad de Pittsburgh, esta es una enfermedad silenciosa del cerebro.