La saludable harina de linaza
En los últimos tiempos, la linaza se ha convertido en un súperalimento, debido a los beneficios que produce a nuestra salud. La historia de la linaza se remonta a los antiguos griegos, egipcios y romanos. Se cree que el origen de la linaza está en Mesopotamia y que la gente de esta región la utilizaba desde la Edad de Piedra.

Después de la caída del Imperio Romano, el cultivo y el uso de la linaza también se deterioró. Hoy en día, la popularidad de la linaza ha vuelto a revivir. Las semillas de linaza son las semillas de la planta de lino. Estas semillas pueden ser de color marrón y amarillo. Las semillas pueden utilizarse para realizar la famosa harina de linaza, la cual puede ser utilizada en un sinfín de recetas de cocina.

En comparación con la linaza entera, la harina de linaza es más fácil de digerir y se puede agregar a la masa destinada a la preparación de productos horneados, como, magdalenas, pan, etc. La harina de linaza se parece a la harina de trigo, pero, tiene un ligero sabor a nuez. El valor nutritivo de la harina de linaza es similar a la linaza entera. Esta, es una rica fuente de vitaminas, minerales, fibra y otros compuestos beneficiosos.

Está muy valorada por sus altos niveles de fibra dietética y ácidos grasos omega 3. Unos 20 gramos de linaza contienen 5,4 gramos de fibra dietética, 3,5 gramos de ácidos grasos omega 3 y un gramo de ácidos grasos omega 6. Aparte de eso, contiene 6,6 gramos de carbohidratos, 4 gramos de proteínas, 53,86 mcg de ácido fólico, 38,56 mg de calcio, 131,94 mg de potasio, etc. La harina de linaza es una rica fuente de fitonutrientes como la lignina.