Las bayas Goji
Recientemente han llegado a Occidente las bayas Goji, las cuáles han adquirido una gran popularidad. Sin embargo en Oriente hace más de 2.000 años que se consumen (se dice que ya eran utilizadas por el emperador chino Shen Nung que vivió hacia el 2.800 A.C.) y son muy utilizadas por la medicina tradicional china.

Las bayas Goji son muy ricas en antioxidantes, omegas, esteroles y polisacáridos. Entre sus virtudes, los naturópatas destacan las siguientes:

– Disminuyen la fatiga
– Regulan los niveles de colesterol
– Ayudan al sistema inmunológico
– Regulan los niveles de glucosa y colaboran en los mecanismos que hacen que la insulina funcione más adecuadamente.

Las bayas del Tíbet se presentan secas o en forma de zumo. Es difícil conseguirlas frescas, ya que se cultivan en China. Si se consumen secas, basta con tomar de 20 a 30 bayas al día; es recomendable no exceder esa dosis. Pueden comerse solas, ya que tienen un sabor muy agradable, o bien mezclarlas con yogurt o zumos. También pueden rehidratarse sumergiéndolas en agua mineral (nunca del grifo) hasta que estén blanditas; en ese caso nos beberemos también el agua, que habrá absorbido parte de los nutrientes.

Las personas que toman medicamentos anticoagulantes deben consultar a su médico antes de consumir bayas Goji, puesto que pueden potenciar ese efecto. Se aconseja suspender la toma de las bayas una semana antes de una intervención quirúrgica.

Ante la gran demanda de bayas Goji ha aparecido en el mercado una oferta desmesurada, que no siempre cumple con los requisitos de calidad. Hemos de elegir la variedad Lycium barbarum y no Lycium chinensis. La variedad barbarum es la que se cultiva en el Tíbet. Asimismo, es conveniente comprar bayas procedentes de agricultura ecológica, puesto que en las explotaciones masivas se usan pesticidas. El precio será bastante más elevado, pero vale la pena obtener un producto que nos asegure que reúne todas las cualidades beneficiosas.