Las branquias y los humanos
En la película “Waterworld”, el personaje de Kevin Costner tiene una mutación que le hace estar dotado de unas branquias situadas detrás de las orejas. ¿Es esto realmente posible? ¿Podría una mutación permitir a la gente nadar en el agua como los peces, sin tener que utilizar ningún tipo de equipo de buceo? Una manera de responder a esas preguntas sería viendo la evolución de nuestros sistemas.

Poco a poco vamos evolucionado y según los estudiosos del tema, cada vez que se produce una evolución completa, un mamífero entra en el agua. Ballenas, delfines, morsas o manatíes, han evolucionado dentro del agua siendo mamíferos dotados de pulmones y no de agallas. El paso de la evolución, ha ido pensando en todo y, por eso, esos mamíferos han sido dotados de una especie de respiradero superior situado normalmente encima de la cabeza.

¿Por qué se produce esto? La razón principal radica en el hecho de que las branquias de un mamífero tendrían que ser gigantesca. Las branquias ayudan a los animales, de sangre fría, a no necesitar demasiado oxígeno. Un animal típico de sangre caliente como el ser humano podría requerir 15 veces más oxígeno por kilogramo de peso corporal que un pez de sangre fría. Al nadar, el ser humano requeriría aún más oxígeno de lo normal.

Los peces también usan sus bocas para mover grandes cantidades de agua a través de sus branquias. Piense en el tamaño de las cabezas de los peces con sus branquias. Ahora imagina un ser humano con algo así como 15 veces más espacio dedicado a las branquias y algún tipo de sistema para forzar que el agua salga a la superficie.