Las emociones afectan al corazón
La salud es el equilibro resultante de cuerpo y mente. Es por eso que para mantener una vida sana es imprescindible cuidar algunos aspectos psicológicos, entre los que destacan las emociones. Se ha demostrado que las personas que son felices y viven alegremente son menos propensas al desarrollo de enfermedades. El pesimismo, la tristeza o sentirse desgraciadas durante gran parte de su vida puede ocasionar con el tiempo dolencias cardiacas o coronarias. En definitiva, tener una actitud positiva ante la vida, permite vivir más años y ayuda a reforzar el sistema inmunitario.

Por todo esto, es evidente que las emociones influyen en nuestro estado de ánimo general y por lo tanto, en nuestra salud. Las emociones positivas ayudan a resistir dificultades y facilitan la recuperación tras los problemas. Mientras, que las negativas, tales como la hostilidad, la ira, el estrés, la depresión o la tristeza hacen a las personas más vulnerables en casi todos los sentidos.

El pesimismo provoca una salud física más frágil. Por lo tanto, ser optimista es clave para una vida de mayor duración. Además, la impaciencia, irritabilidad u hostilidad, eleva la tensión arterial, aumentando el factor de riesgo cardiovascular. Casi todos los pacientes de cáncer manifiestan altas dosis de estrés, lo que hace sospechar de su relación.

Al mismo tiempo, es bueno controlar los ataques de ira, ya que podrían producir futuras arritmias ventriculares con posteriores paradas cardíacas repentinas. Nuestro consejo es tomarse la vida con más calma. Siempre hay tiempo para todo, la clave es organizarse. Levantarte cada mañana con una sonrisa es lo mejor que puedes hacer para tu salud.