Las migrañas oculares
No hay cura para la migraña ocular, para consternación de los enfermos que sufren este problema. Sin embargo, una correcta medicación puede disminuir la severidad y la frecuencia de los ataques. Una migraña ocular o de los ojos, a veces llamada migraña oftalmopléjica, puede aparecer de repente. La persona puede comenzar a ver destellos de luz, bolas de luz, su visión pasa a ser borrosa y puede tener dolores agudos punzantes en los ojos.

Estos síntomas debilitantes hacen que la persona tenga que acostarse en una habitación oscura e intente pasar como pueda esos malos momentos. Las migrañas oculares son poco frecuentes y, a veces se deben a una parálisis del nervio. Los aneurismas de la arteria carótida interna y la diabetes pueden provocar un ataque de migraña ocular. La duración del ataque puede durar desde 2-3 horas hasta algunos días.

A menudo, el sueño es la única solución para poner fin a una migraña ocular. Al sufrir un ataque de migraña ocular, es común experimentar náuseas y vómitos. La visión doble (diplopía) y los “puntos ciegos” se producen con este tipo de migraña, junto con otras alteraciones visuales. La conducción no es recomendable cuando se sufre un ataque.

Las alucinaciones visuales, tales como las chispas y zig-zags de la percepción de profundidad del campo visual, darán lugar a los problemas de visión temporal. Muchas migrañas oculares son causadas por el estrés, niveles bajos de azúcar, los cambios hormonales, el consumo de alcohol, etc. Algunos alimentos que contienen nitratos pueden precipitar los ataques; el queso añejo, el pollo y el vino tinto son comunes “disparadores” y se deben evitar en la dieta.