Las propiedades de los frutos secos
Los beneficios que nos proporcionan los frutos secos son bien conocidos ya desde la antigüedad y forman parte de nuestra dieta desde hace más de 10.000 años. Existe una gran variedad de ellos, cada uno con sus propias cualidades, por lo que no es difícil encontrar uno que sea de nuestro gusto e incluirlo en nuestra dieta habitual.

Entre sus propiedades podemos mencionar:

– Contienen vitamina E, el más poderoso antioxidante natural, por lo que ayudan a prevenir el envejecimiento y ciertas enfermedades de tipo canceroso. También son ricos en vitamina B, así como en minerales como hierro, zinc, cobre, fósforo y selenio, lo que los convierte en una buena fuente de proteína vegetal que puede ser utilizada por vegetarianos como sustituto de la carne.

– Nos aportan ácidos grasos omega 3 y omega 6, sobre todo el ácido oleico y linoleico, que nos ayudan a controlar el colesterol, mejorar la presión sanguínea y, con ello, prevenir las enfermedades cardiovasculares. Estudios han reflejado que tomándolos regularmente en la dieta reducen el colesterol en un 10%. Estos ácidos grasos también previenen la formación de cálculos en el riñón.

– También tienen un alto contenido en calcio, por lo que pueden ser un sustitutivo de la leche en aquellas personas que sufren intolerancia o alergia a la lactosa. Este se halla sobre todo en las almendras y avellanas.

– Su alto contenido energético y en minerales los hace también beneficiosos para el buen funcionamiento del cerebro, por lo que pueden ayudar a mejorar la concentración y la memoria.

– Tienen un alto contenido en hidratos de carbono, lo que los convierte en alimentos calóricos, pero no producen aumento de peso si los tomamos en cantidades moderadas en cantidades moderadas. Basta con disminuir la ingesta de otros tipos de hidratos menos saludables.