Lesiones comunes: esguinces
Un esguince se produce cuando los ligamentos que mantienen los huesos juntos alrededor de una articulación se dañan (se rompen parcialmente) por un estiramiento o una torsión. Los signos y síntomas más habituales son: dolor, hinchazón (debida a la hemorragia que se produce en los tejidos) y moretones alrededor del área lesionada. El movimiento se suele limitar debido al dolor.

Los tejidos que se lesionan con mayor frecuencia con esguinces y distensiones son el tobillo y los ligamentos de la rodilla, los músculos de la pierna, la parte baja de la espalda, las muñecas y los hombros. Si sospechas que una persona, después de sufrir un accidente, puede tener dañados el cuello o la espalda, trata de no moverla a menos que exista un peligro inminente. El movimiento puede causar daños a la médula o a los nervios si el esguince es grave.

En los niños, puede ser especialmente difícil distinguir entre un esguince o una rotura. Esto sucede porque los pequeños tienen los ligamentos y tendones más fuertes que los huesos. Ante una situación así, debes acudir al médico para que te especifiquen que tipo de lesión es la que tiene el paciente. Los métodos para curarla serán:

– Bolsas de hielo o compresas frías aplicadas durante 20 minutos una vez cada pocas horas durante los primeros dos o tres días para disminuir la hinchazón.
– Vendas de compresión durante, al menos, dos días. También para reducir la hinchazón.
– Elevación de la zona lesionada por encima del nivel del corazón para reducir la inflamación y el sangrado interno.