Los alimentos transgénicos son aquellos que han sido elaborados a partir de especies en cuya información genética se ha introducido otra que corresponde a otra especie. Normalmente este proceso se realiza con los alimentos vegetales, aunque puede realizarse también con animales y microorganismos.

Este proceso nos puede aportar una serie de beneficios desde el punto de vista de la nutrición, como son los siguientes:

– Tener acceso a alimentos más nutritivos y apetitosos.

– Crear plantas que sean resistentes a la sequía y a las enfermedades, con lo cual se podrán cultivar con menos medios y utilizando menos pesticidas.

– Conseguir plantas que crezcan más rápidamente.

– Lograr alimentos medicinales, que podrían ser utilizados como vacunas, medicamentos para la diabetes o para tratar dolencias como el colesterol, así como eliminando los elementos dañinos para la salud que contenga dicho alimento.

Actualmente se han conseguido alterar genéticamente alimentos como tomates, patatas, calabaza, maíz y la soja, aunque existen más alimentos en los que algún ingrediente ha sido modificado genéticamente.

Sin embargo, a muchas personas la idea de tomar un alimento modificado genéticamente no les parece en absoluto saludable, y se preguntan si existe algún efecto secundario de la toma de dichos alimentos. No existe afín ningún informe o estudio que indique que estos alimentos pueden provocar alguna enfermedad o lesión, pero, al tratarse de una nueva tecnología, estos alimentos están sometidos rigurosos controles.

Por ello, antes de poder introducirlos en la industria alimentaría, es necesario que estos alimentos pasen por numerosos controles de seguridad alimentaría que actualmente están regulados por el Parlamento Europeo. Por otra parte, para tener acceso a datos más concluyentes, será necesario que cada nuevo alimento transgénico que se incorpore a la industria alimentaría se evalúe de forma individua