Los beneficios del aceite de oliva
La dieta mediterránea es famosa en el mundo entero por su combinación de alimentos saludables. El mejor y más utilizado de estos alimentos es el aceite de oliva. Es la grasa monoinsaturada más utilizada del mundo y además de tener un sabor maravilloso es muy beneficioso para la salud.

El aceite de oliva es un todo un símbolo de la gastronomía de países como Italia y España y cada vez que lo tomamos nos alargamos un poco la vida. Efectivamente, el aceite de oliva previene el envejecimiento y enfermedades del corazón o el cáncer. Esto es debido a que el aceite de oliva contiene muchos antioxidantes que ayudan a combatir unas moléculas conocidas como “radicales libres”. Estos radicales libres los produce el cuerpo porque necesita oxigeno y se producen en mayor cantidad cuando envejecemos. Con un poco de aceite de oliva en las comidas cada día ayudamos a equilibrar esa producción de radicales libres y nos encontraremos mejor.

El aceite de oliva también es bueno para regular el colesterol porque los antioxidantes, como su nombre indica, evita que se oxiden las lipoproteinas de baja densidad (o colesterol malo) que son cuando se convierten en nocivas. Igualmente, unos de estos antioxidantes, los polifenoles ayudan a que se produzcan células cancerígenas.

Para las personas que tienen diabetes se ha comprobado que el aceite de oliva ayuda a regular las grasas en la sangre y por tanto es bueno para su enfermedad. Asímismo, el aceite ayuda en todos los problemas relacionados con el estómago y la bilis porque tiene efecto terapéutico por ejemplo en úlceras.

El aceite promueve el crecimiento en la infancia, ayuda a prevenir la arterioesclerosis, hace de protector y tónico para la piel, mejora las funciones metabólicas… ¿Existe alguna excusa para no tomar aceite? No, y además es el único aceite vegetal que se puede tomar directamente virgen y crudo. Desayunar todos los días una barrita de pan tostado con aceite de oliva y un pelín de sal puede ayudarnos a estar muy saludables.