Los grupos sanguíneos y la dieta
Según recientes investigaciones, la correcta o incorrecta asimilación de los alimentos depende de muestro grupo sanguíneo. Tanto es así que en cada grupo, sea A, B, AB o O, hay alimentos que resultan perjudiciales, otros beneficiosos y otros neutros. Además, los resultados de este estudio aseguran que el origen de muchas enfermedades podría deberse al consumo de alimentos no convenientes para nuestro grupo sanguíneo. Incluso, el hecho de no adelgazar siguiendo una dieta se debe a esta razón. Por el contrario, los alimentos adecuados, nos ayudarían a sanar.

La clave de esta cuestión, y donde radica su importancia, está en los antígenos (proteínas de la sangre responsables de la formación de anticuerpos y de la respuesta inmune). Existen unos 42 antígenos diferentes, cuya presencia en la sangre depende del grupo sanguíneo, así como la respuesta ante ciertos alimentos.

Clasificación de los alimentos

Beneficiosos: Aquellos que aportan un nivel nutricional óptimo y aseguran una actividad antioxidante, antimutágena y anticancerígena.

Neutros: Su función es meramente nutritiva.

Perjudiciales: Contienen sustancias no asimilables para los individuos con un determinado grupo sanguíneo. La reacción de ciertas proteínas de la sangre consiste en provocar una reacción defensiva del sistema inmune, “almacenando” ciertos alimentos para luego eliminarlos.

Características por grupo sanguíneo:

Grupo O

Las personas que con este grupo sanguíneo, por lo general, poseen un sistema inmunitario fuerte y activo, con tendencia a una actividad tiroidea lenta, dificultad de adaptación a nuevas condiciones ambientales y nutricionales, sistema digestivo capaz de metabolizar alimentos ricos en grasas y bienestar con la práctica deportiva regular e intensa. A continuación, enumeramos qué alimentos son beneficiosos o perjudiciales para este grupo. Los que no figuran están considerados neutros:

– En general, es recomendable el consumo de frutas y verduras de forma regular y abundante. Sin embargo, se aconseja reducir la ingesta de coliflor, coles de Bruselas, berzas….y las hortalizas (berenjenas, patatas, etc.).
– Las carnes magras son beneficiosas, acompañándolas de verduras. Por el contrario, se debe evitar la carne de cerdo, las carnes en conserva, los embutidos y los alimentos en salazón.
– Pescado y marisco a excepción de salmón ahumado, arenques en salazón, caviar, pulpo, pez gato, pescado salado, secado o en conserva.
– Limitar o evitar los lácteos (leche y quesos) y los huevos. Por otro lado, la mantequilla, los quesos frescos y los quesos de soja están permitidos.
– Eliminar todos los alimentos que contengan trigo y limitar los que contengan maíz y cereales.
– Evitar las bebidas que contengan gas, las colas y el café (sustituirlo por el té).
– Totalmente aconsejada la práctica deportiva, en especial aquellas que requieran esfuerzo físico, y con regularidad.
– En cuanto a las infusiones, preferiblemente tomar diente de león, menta, tila, lúpulo, olmo, fucus, alholva, regaliz o rosa canina. Evitar las de áloe, genciana, equinácea, bardana, ruibarbo o barba de maíz.

Hay que remarcar que los alimentos que favorecen el aumento de peso son el maíz, las judías, las lentejas, el trigo, las coles, las coliflores y las coles de Bruselas. En cambio, los que favorecen la pérdida de peso son la sal yodada (moderadamente), las algas marinas, los pescados y mariscos, las espinacas, el brócoli y el hígado.

Grupo A

Las personas con este grupo sanguíneo presentan un sistema inmunitario vulnerable, buena capacidad de adaptación a las condiciones nutritivas y ambientales, bienestar con una actividad deportiva relajada, sistema digestivo débil (con intolerancia para la carne), harina de trigo, leche y lácteos. Lo ideal es una dieta vegetariana con abundancia en cereales y legumbres. Por lo que respecta a la dieta en general, las personas con el grupo A deben seguir estas pautas:

– Las frutas, verduras, legumbres y cereales deben constituir la base de la dieta.
– El consumo de pescado debe ser moderado (mero, bacalao, salmón, merluza, trucha, sardina o mero) y deben excluirse el lenguado y la carpa.
– El consumo de carne debe evitarse o limitarse, sobre todo, si se trata de embutidos o carnes en conserva. Los alimentos salados o ahumados también se deben evitar.
– Evitar el consumo de leche y lácteos, y sustituirlo por productos de soja.
– No tomar alimentos precocinados.
– Se recomienda tomar de forma habitual frutos secos (excepto pistachos y nueces brasileñas) y semillas oleaginosas.
– Limitar el consumo de alimentos elaborados con harina de trigo.
– Practicar regularmente ejercicios relajantes como yoga, Tai-Chi, natación, excursiones, bicicleta, etc.
– Recomendadas la infusiones de manzanilla, equinácea, valeriana, bardana, cardo mariano y espino albar. Evitar, en cambio, el ruibarbo y la barba de maíz.

En cuanto a los alimentos que favorecen el aumento de peso encontramos los lácteos, el exceso de trigo o las habas. Por el contrario, la piña, los aceites vegetales, la soja y los vegetales, favorecen la pérdida de peso.

Los grupos sanguíneos y la dieta

Grupo B

Estas personas presentan un sistema inmunitario activo, se adaptan fácilmente a las condiciones ambientales y nutricionales, bienestar con actividades deportivas moderadas, un sistema digestivo eficaz pero baja tolerancia a la carne de cerdo, embutidos, marisco, frutos secos o semillas. Recomendaciones:

– Dieta equilibrada y variada.
– Consumir frutas y hortalizas (de hoja verde), en abundancia.
– Recomendadas las carnes en general, a excepción del pollo, el cerdo y los embutidos.
– En cuanto al pescado no hay ninguna restricción, exceptuando los mariscos. Tampoco se recomiendan los cangrejos, las gambas, los mejillones, las ostras, las almejas, el pulpo, los caracoles, las angulas y las anchoas.
– Es el único grupo que tolera bien los lácteos en general.
– Limitación en cuanto al consumo de trigo y maíz.
– La semillas y los frutos secos también se han de restringir.
– Recomendables las actividades físicas moderadas como la bicicleta, la natación, el yoga, el tenis o los ejercicios aeróbicos.
– Como infusiones, se recomiendan la menta, el ginseng, le regaliz, la menta o el eleuterococo. Se ha de evitar la tila, el áloe, la barba de maíz, el lúpulo, el ruibarbo y la alholva.

Los alimentos que favorecen el aumento de peso en estas personas son las lentejas, los cacahuetes, el maíz, el trigo y el sésamo. Los que favorecen el adelgazamiento son los vegetales de hoja verde, la carne, los huevos, los lácteos y el té de palo dulce.

Grupo AB

Las personas que poseen este grupo presentan un sistema inmunitario vulnerable, facilidad de adaptación a las condiciones ambientales y nutricionales, bienestar con actividades deportivas relajantes o que requieran un esfuerzo moderado y un sistema digestivo frágil. Recomendaciones:

– Restringir el consumo de carnes rojas, evitando las carnes en conserva o ahumadas.
– Se recomienda el pescado y el marisco fresco, a excepción de la langosta, los cangrejos, las ostras, las gambas, el pulpo, las almejas, las anchoas, la lubina y la anguila.
– No consumir alimentos que contengan harina de trigo y limitar el consumo de pasta.
– Se pueden tomar lácteos, excepto cuando exista alguna afección de las vias respiratorias, en cuyo caso se han de suprimir.
– Recomendables las frutas, en especial las ciruelas, la piña, las uvas y las frutas del bosque y las hortalizas.
– Consumir aceites vegetales, sobre todo, aceite de oliva y suprimir el vinagre.
– Evitar la pimienta.
– Practicar actividades deportivas relajadas que requieran un esfuerzo moderado.
– Infusiones recomendadas: manzanilla, regaliz, eleuterococo, cardo mariano, equinácea o espino albar. No recomendadas: el áloe, la tila, la barba de maíz, el ruibarbo, la alholva y el lúpulo.

Entre los alimentos que favorecen el aumento de peso están las carnes rojas, el trigo, el maíz, las judías, las semillas de sésamo o las alubias. Por el contrario, aquellos que ayudan a adelgazar son las verduras, los pescados, las algas, la piña, los lácteos y el tofu.

Ante lo aquí expuesto cabe señalar que estas indicaciones son muy genéricas y no obedecen a ningún caso en particular. Para ello, cada persona debería someterse a los tests de intolerancia alimentaria y conocer que alimentos, en concreto, le perjudican.