Los riesgos de fumar cannabis
Es importante distinguir el cannabis para fumar que el que se emplea como consumo para un uso terapéutico en el caso de las náuseas y vómitos secundarios al tratamiento con antineoplásicos, tratamiento del dolor neuropático, la pérdida de apetito y cáncer terminal.

El cannabis es un planta considerada como una de las drogas más extendidas y consumidas del mundo, se extrae de la planta Cannabis sativa, con cuya resina, hojas, tallos y flores se elaboran el hachís y la marihuana. Su consumo puede ser fumado o por vía oral. En ambos casos los efectos son muy parecidos. Cuando llega a los pulmones, empiezan a manifestarse sus efectos psicológicos: relajación, desinhibición, hilaridad, sensación de lentitud en el paso del tiempo, alteraciones sensoriales y dificultad en el ejercicio de funciones complejas (comunicación, memoria inmediata, capacidad de concentración o procesos de aprendizaje. También se han detectado otros efectos como el aumento del apetito, sequedad de la boca, ojos brillantes y enrojecidos, aumento del ritmo cardíaco, sudoración, sueño y descoordinación de movimientos.

Los riesgos del consumo de cannabis suelen ser mayores cuando éste es fumado. A parte de que crea adicción, provoca dificultades para estudiar, se pierde lucidez mental y coordinación psicomotora, lo que impide la correcta conducir de un vehículo a motor. También pueden darse reacciones agudas de pánico y ansiedad, que pueden derivarse en trastornos mentales. El cuerpo también lo padece, pues favorece enfermedades como la bronquitis o el cáncer de pulmón. Aumenta la posibilidad de taquicardia, especialmente en las personas con hipertensión o insuficiencia cardíaca. Reduce la calidad del semen, lo que impide una buena reproducción sexual. Finalmente, también se ha demostrado que podría haber un aumento de la incidencia de depresiones y psicosis por el consumo crónico de esta sustancia.