
Si te lo puedes permitir, no hay nada mejor como conseguir tener un entrenador personal. Este entrenador personal te ayudará a alcanzar tus metas de forma segura y eficaz. Sin embargo, si tu entrenador personal no es bueno puede hacer que no consigas tus objetivos y que incluso en alguno de los entrenamientos sufras alguna lesión. Siempre se debe hacer una pequeña investigación en torno a la elección final, y comprobar sus referencias.
Según algunos expertos, uno de los errores más comunes de los entrenadores personales es que no están debidamente formados para el trabajo. Pueden no tener la titulación necesaria o simplemente pueden ser demasiado inexpertos. Es fundamental que antes de empezar las clases, el entrenador y el alumno se sienten a charlar sobre los objetivos que quieren conseguir, el tiempo del aprendizaje, posibles lesiones anteriores del alumno, etc.
Es importante que te guste el entrenador que has elegido. No te fijes sólo en su físico, ya que él puede tener un cuerpo perfecto pero puede que no sepa enseñarte cómo conseguirlo. La mayoría de los entrenadores cualificados aseguran que lo que separa lo bueno de lo malo es la experiencia de cada uno y las habilidades que se van obteniendo con esa experiencia.
Por muy duro que suene, las lesiones te permitirán saber si ese entrenador es bueno o malo. Por ejemplo: si quieres recuperarte de una lesión y notas que no tienes ninguna mejoría, eso indica que tu entrenador no está demasiado preparado. Otro ejemplo: entrenando te lesionas, pasa el tiempo y una vez que te has recuperado te vuelves a lesionar. Algo no va bien, ¿no crees? Recuerda que tu entrenador debe corregirte las posturas hasta que sepas hacer lo ejercicios en la posición correcta. No debe decirte cómo se hace y sentarse a leer hasta que terminas.
![]() ![]() ![]() ![]() |

























































