Medidas contra el polvo para evitar el asma y las alergias I
Las personas que padecen de asma pueden mejorar notablemente si siguen una serie de pautas. Tales pautas son aconsejables asimismo para aquéllos que sufren de alergia al polvo.

Todo el ambiente y los alrededores de la persona asmática deben estar lo más limpios posible de polvo. Es muy difícil conseguir estas condiciones en las horas del día, en el trabajo, en la calle, la escuela, el cine… Pero no es tan difícil conseguirlo en el dormitorio, y además es muy importante que se logre, puesto que pasamos en el mismo un tercio de nuestra vida como mínimo; por consiguiente, el ambiente del dormitorio puede influir más que cualquier otro en la evolución de la enfermedad.

Es preferible la calefacción con radiadores de agua caliente a la calefacción con estufas eléctricas. En cualquier caso, será beneficioso mantener un elevado contenido de vapor de agua en la atmósfera, aunque no superior al 55-60%, puesto que a partir de ese porcentaje los ácaros proliferan más.

La habitación ha de tener las paredes lisas y ha de estar desprovista de muebles y tapicerías que puedan constituir nidos de polvo. Asimismo, se procurará que no contenga librerías. Si hay armarios de ropa, deben estar escrupulosamente limpios; si es posible, se colocarán en otra habitación. Las cortinas de las ventanas serán de tejidos sintéticos que puedan lavarse dos veces por semana a temperatura superior a 50 grados. Los suelos y las paredes deberán limpiarse de polvo utilizando mopas, paños o bayetas húmedas y sin usar jamás la escoba.

La cama y el colchón se cepillarán fuera de la habitación semanalmente. El colchón y la almohada deben ser de muelles metálicos o de esponja de sustancias plásticas, y además deben estar recubiertos de una funda completamente impermeable al polvo (fundas antiácaros que pueden encontrarse en tiendas de ropa de cama). No se usarán colchones o almohadas de lana, miraguano, plumas o crin. Tampoco son recomendables las mantas de lana, que pueden sustituirse por sintéticas. Las sábanas deben cambiarse dos veces por semana y las mantas una vez por semana.

Las recomendaciones continuarán en siguientes posts.