Mitos sobre la alimentación
La nutrición en general, y la alimentación en particular, también está llena de falsos mitos que se transmiten por el boca a boca. Pocas personas son las que acuden a un dietista para mejorar sus hábitos alimenticios, ellos te pueden dar recomendaciones sobre dietas y alimentos saludables.

El pan engorda
Completamente falso, el pan es un cereal como otro cualquiera, depende de la cantidad que tomemos y con qué lo tomemos. Lo que ocurre es que son hidratos de carbono y si luego no quemamos esas calorías, estas se transforman en grasa.

Los alimentos integrales adelgazan
Tampoco es verdad. Lo que sucede es que son más nutritivos y tienen más cantidad de fibra por lo que secretan más grasas de los intestinos. Gracias a la fibra absorbemos menos grasas (funcionan como una esponja). Además al acelerar el tránsito intestinal, los alimentos están menos tiempo en el intestino por lo que también se absorbemos de ellos menos grasas. Por eso es muy recomendable tomar fibra.

La fruta nunca debe tomarse de postre, porque engorda
También es un mito falso. La fruta tiene más beneficios si la tomamos entre las comidas porque es rica en fibra y nos provoca más sensación de saciedad que si la tomamos después de las comidas; pero eso no quiere decir que engorde más después de comer. La cantidad calórica que tienen es la misma de postre o entre comidas. Sin embargo, sí que es cierto que si las tomamos con el estomago vacío los azucares de la misma van directamente al intestino, lo que hace que sea más digestiva.

No es bueno beber agua después de comer melón o sandía
No es verdad, lo que pasa es que si bebemos agua después de tomar alimentos que ya de por sí tienen mucha agua a lo mejor no nos sienta bien, de igual modo que tampoco nos sentaría bien beber cuatro vasos de agua después de comer porque eso alteraría el proceso de digestión que puede durar hasta 2 horas.

Si se deja de comer durante cierto tiempo el estómago se hace más pequeño y se engorda menos
Esta creencia popular tampoco es cierta, lo que ocurre es que las personas con un sobrepeso muy elevado pueden tener el estómago más dilatado y cuando se ponen a régimen, el estómago vuelve a su tamaño normal, pero nunca se contrae.

Los huevos suben el colesterol
Es cierto que la yema tiene bastante colesterol: pero no está probado científicamente que suban el colesterol del cuerpo humano. Aunque lo que es verdad es que el hígado genera colesterol para ayudar a la bilis a digerir las grasas.

No se puede tomar un vaso de leche después de comer una naranja, porque se corta la digestión
Es cierto que a determinadas personas, los cítricos junto a la lactosa, no les pueda sentar bien. Pero no hay tiene ningún fundamento una cosa con la otra. Se puede beber leche y después fruta. Ningún problema.

Comer rápido y de forma apresurada engorda
No engorda directamente. Sin embargo, una persona que come muy rápido no obtiene sensación de saciedad y come más de lo que debería. La sensación de saciedad aparece en el cerebro 15 minutos después de empezar a comer. Por eso siempre se recomienda comer sin prisas, despacio, masticando bien y saboreando.

Las dietas disociadas son las que mejor funcionan para perder peso
Esto es cierto porque suelen estar organizadas en tres etapas y normalmente en la primera se reducen los hidratos de carbono y se suele perder peso; pero lo más importante es que tiene que haber una educación alimentaria, que es lo que falla. Mucha gente pierde peso en 15 días y al volver a su alimentación normal recupera el peso perdido e incluso un poco más.

La fructosa es mejor que el azúcar
No es ni mejor ni peor, lo que ocurre es que la fructosa tiene una absorción más lenta y no provoca una elevación tan rápida de glucosa en la sangre, lo que es recomendable para los diabéticos.

Las nueces son buenas para la memoria
Los frutos secos en general son ricos en grasas insaturadas como el aceite y el omega 3, que sí son ventajosas para el cerebro.