Muerte súbita
Se define la muerte súbita como la muerte natural que sucede instantáneamente en pacientes. Aunque la muerte súbita nos puede afectar en cualquier momento, existen dos periodos de la vida en que su incidencia es mayor. El primero va desde el nacimiento hasta los seis meses de edad y el segundo desde los 35 hasta los 70 años. En ambos casos el número de hombres que sufre la muerte súbita es mucho mayor que el número de mujeres.

La mayor parte de estas muertes tiene lugar en aquellas personas que sufren una dolencia conocida como cardiopatía coronaria, aunque también se da en quienes sufren estenosis aórtica, hipertrofia septal asimétrica, miocardiopatías y miocarditis, y también pueden producirla dolencias como la hipertensión pulmonar primaria o secundaria.

La muerte súbita puede suele darse durante la práctica del deporte, ya que es el momento en el que se le exige un mayor esfuerzo al corazón. Dentro de los deportistas los gimnastas, los ciclistas y, sobre todo, los futbolistas son los grupos de población más propensos a sufrir un episodio de muerte súbita durante la práctica de la actividad física.

Aunque normalmente te cree que esto sólo afecta a los deportistas profesionales, lo cierto es que todos aquellos quienes practiquen un deporte como aficionados deberían someterse a un reconocimiento médico para verificar la existencia de alguna malformación congénita del corazón. La detección de esta anomalía es, sin duda, la forma más eficaz de prevenir la muerte súbita.

El único tratamiento eficaz para la muerte súbita es la desfibrilación precoz, que consiste en realizar una descarga eléctrica en el corazón a través de unas para reiniciar la actividad eléctrica del corazón. Si no se tiene acceso a un desfibrilador, se sebe realizar una reanimación cardiopulmonar, que consiste en la combinación de un masaje cardiaco y la respiración boca a boca.