Música para los entrenamientos
A nadie se le escapa que tanto la música como el deporte son prácticamente imprescindibles en nuestras vidas. Por ello, combinar las dos cosas puede ser genial, sobre todo para aquellos que tienen que entrenarse en solitario o en un gimnasio rodeados de gente a la que no conocen.

El ritmo y la velocidad de la música influyen en el rendimiento a la hora de entrenar. Es importante conocer qué tipo de música es adecuada para cada momento. No es lo mismo un sesión de spinning que una sesión de estiramientos tras una dura jornada en la que nos hemos machacado físicamente.

Normalmente se suele dividir la actividad física en tres fases: una primera de acondicionamiento y puesta en marcha, una segunda fase cardiovascular que se come gran parte del tiempo empleado y una última fase de vuelta a la calma mediante estiramientos y ejercicios de relajación.

Para la fase de calentamiento inicial la música elegida no tiene que ser demasiado rápida. Estamos empezando a ejercitarnos y la música tiene que animarnos pero sin exceder en el ritmo. La salsa o el pop son géneros muy adecuados para esta fase.

La fase de desarrollo de la actividad principal es la más intensa. El ritmo de la música tiene que acelerarse para que no decaigamos en ningún momento. Tenemos que estar siempre animados y ello lo podemos conseguir con música electrónica, dance o hip-hop.

La última fase es la más relajada de todas. Volvemos a la calma tras un importante esfuerzo y lo único que necesitamos es relajación para realizar unos buenos estiramientos. Música chill out, sonidos del mar o de animales… cualquier CD de este tipo puede irnos de maravilla.

Por último, recuerda que siempre tienes que escuchar música que te guste, pues hacer deporte no es demasiado agradable cuando se está sufriendo físicamente y todavía más cuando lo que estamos escuchando nos deprime.