Ojo con la píldora para prevenir el VIH
Según publica hoy Elmundo.es la pastilla antirretroviral Truvada, que se supone que sirve para prevenir la infección por VIH en varones homosexuales, no es tan efectiva como se pensó en un primer momento. Hace unos meses un estudio publicado por la revista “The New England Journal of Medicine’ confirmaba la efectividad de la misma, pero estos días los Centros de Control de enfermedades de EEUU (CDC) han publicado una guía en la que desconfían parcialmente de esta total efectividad.

Por esta razón, desde los CDC han querido elaborar una guía del buen uso de esta pastilla orientado para aquellos profesionales que estén pensando en dar esta pastilla a pacientes. Sin esta guía, dicen desde el organismo “existía preocupación por el hecho de quese produjeran prácticas no seguras o menos efectivas en los próximos meses”. Es verdad que el tratamiento tiene un elevado coste -unos 1.000 dólares al mes- y con casi total seguridad los seguros de EEUU no lo cubrirán, así que de momento parece que va a ser utilizado por muy pocos pacientes.

Dos factores muy importantes han querido remarcar desde los CDC en relación a esta pastilla: por un lado que sólo debe administrarse a hombre que tengan relaciones sexuales con otros hombres y sólo en pacientes de alto riesgo. Esto quiere decir que se debe seleccionar muy bien qué pacientes son susceptibles de tomar esta pastilla y observar muy bien las consecuencias. Sus efectos no están probados en otros grupos de riesgo, luego se deben ajustar a los grupos que se acaban de mencionar. También han querido remarcar que no se trata en ningún caso de una pastilla “del día después” y quienes la tomen han de llevar unos controles estrictos cada cierto tiempo del VIH.

Esta noticia viene de Estados Unidos, pero cualquier novedad sobre el VIH o el sida nos importa en el sentido de que cualquier evolución acabará llegando a nuestras fronteras y es aconsejable estar informado. Los estudios sobre esta enfermedad avanzan cada día más, y todos tenemos muchas ganas de que aparezca por fin el medicamento milagroso. Mientras tanto hay que acoger las nuevas fórmulas con cierto escepticismo y dejarse aconsejar de auténticos profesionales.