Por qué se producen las convulsiones
Cuando nuestro cerebro sufre un exceso de actividad eléctrica, esto se suele reflejar en el cuerpo en forma de convulsiones. Habitualmente las asociamos a los ataques de epilepsia, que producen en quienes los sufren contracciones y movimientos espasmódicos e incluso desmayos, pero no es esta la única causa de las convulsiones ni el único modo en el que este exceso de actividad cerebral se manifiesta.

Es posible, por ejemplo, sufrir convulsiones sin que se den movimientos del cuerpo, sino que se produzcan de forma estática, y la persona que lo sufre queda con la mirada fija durante unos minutos.

Las convulsiones pueden darse en los recién nacidos, debido sobre todo a la gran sensibilidad de sus sistema nervioso central. Las causas más habituales de las convulsiones en esta etapa son metabólicas (bajo nivel de azúcar, calcio, etc.), daño cerebral, malformaciones cerebrales congénitas e infecciones.

A partir de los seis meses, puede aparecer lo que se conoce como el espasmo de sollozo, que se produce cuando el niño llora por frustración, enfado o miedo, y que pueden conducir a una pérdida de conciencia y convulsiones. Para evitarlo, es necesario conocer y tratar el factor emocional que las ocasiona. Los ataques epilépticos, que ya pueden aparecer a esta edad, también pueden originarlas.

En los adultos, además de la epilepsia, también pueden ser causadas por tumores cerebrales, lesiones o traumas en la cabeza, accidentes cerebrovasculares, factores psicológicos e infecciones como la meningitis.

Las convulsiones no suelen durar mucho, entre 30 segundos y cinco minutos y suelen, habitualmente, cesar por sí mismas. Sin embargo, se deben tomar precauciones, especialmente en caso de desmayo o vómito, por lo que no debemos dejar sola a la persona que las sufre hasta que se recupere o reciba atención médica.