Prepárate físicamente para el Camino de Santiago
Hacer el Camino de Santiago es una experiencia única y apasionante. Este año, además, es año Xacobeo por lo que seguro que millones de personas se aventuran a hacerlo este verano. ¿Eres tú una de esas? Si bien el Camino de Santiago es un camino personal, en el que tú decides tus etapas y cuánto vas a andar (o pedalear si decides hacerlo en bici) lo cierto es que requiere una preparación física mínima. Es un viaje que casi todo el mundo puede hacer pero conviene tener en cuenta algunos consejos.

Antes de empezar, ya sea solo o con amigos, haced unas cuantas excursiones para ver vuestra capacidad. Id con el mismo equipo que llevaréis al Camino: botas, mochila, etc. Ved cuánto kilómetros podéis hacer sin mucha dificultad y luego aumentad poco a poco la distancia. Una vez hechas estas tablas peparatorias organizad el viaje en función de eso.

A la hora de preparar la mochila ten en cuenta que vas a tener que andar con ella a cuestas muchos kilómetros, intenta meter sólo lo imprescindible porque si no tu espalda se resentirá mucho y es posible que no puedas terminar el trayecto. Es fundamental que la mochila no supere el 10 o 12% del peso de vuestro cuerpo y en ningún caso debería superar los 10 kilos. No olvides meter en la mochila un botiquín con medicinas y elementos que vayas a necesitar.

Los primeros días del viaje no hagáis marchas muy largas, id acostumbrandoos poco a poco. Intentad descansar cada media hora o cada hora y tomad de vez en cuando cosas dulces como un azucarillo o frutas. También son muy buenos para andar los frutos secos porque aportan mucha energía. Y por supuesto, lleva agua abundante para evitar la deshidratación.

Una parte de nuestro cuerpo fundamental en esta aventura son los pies. Lleva unas buenas botas y calcetines transpirables y cada vez que paréis a descansar quitaos las botas y airear los pies, una pomada o unos aceites os vendrán de lujo para daros masajes al final de la jornada. Es muy importante que en el botiquín incluyáis tiritas o esparadrapo porque las ampollas son muy frecuentes.

Por último, es importante prestar atención a la alimentación. El desayuno debe ser abundante para que os aporte energía y debe contener pan, leche, fruta, cereales, etc. Mientras camináis comed ligero y cosas con aporte energético. Si hacéis el Camino en verano echad un ojo a los alimentos no sea que con el calor se estropeen y sufráis una intoxicación alimentaria.