Presbicia o vista cansada
La vista cansada es una alteración de la visión que suele presentarse después de los 40 años de edad, y que se caracteriza principalmente por la dificultad para ver de cerca. No se la puede considerar como una enfermedad, sino como parte de la evolución natural del ojo. Para poder ver de cerca, utilizamos un músculo, denominado músculo ciliar, mediante el cual varía el espesor del cristalino, que es como una lente dentro del ojo y que nos permite enfocar adecuadamente los objetos. Con la edad este músculo va perdiendo la capacidad para contraerse al tiempo que el cristalino pierde flexibilidad, por lo que aparece el cansancio.

La alteración se desarrolla gradualmente. En un principio se tiende a buscar más iluminación o a alejar los objetos para poder verlos. Con el paso del tiempo la visión se va volviendo más borrosa, y pueden aparecer dolores de cabeza, fatiga visual e irritación ocular.

Entre los factores que pueden acelerar su aparición se encuentran aquellos que nos hacen forzar la vista, como leer con poca luz, estar mucho tiempo frente al ordenador o a las consolas de videojuegos o exponerse a la luz solar intensa, entre otros.

La presbicia se corrige con el uso de gafas o lentes de contacto, que deberemos cambiar periódicamente para adaptarnos a su evolución. También existen tratamientos quirúrgicos que permiten reemplazar el cristalino mediante láser. La cirugía es completamente indolora y se realiza en cinco o diez minutos. La gran ventaja es que al cabo de unas horas es posible seguir con las actividades cotidianas.

A veces, por coquetería o por pereza no acudimos al oftalmólogo para tratar este problema. En este caso, la evolución será más rápida y puede afectar a nuestra calidad de vida, ya que puede impedir leer, conducir o realizar actividades que requieran ver bien a corta distancia. Por ello es importante, ante los primeros síntomas, acudir al oftalmólogo.