
Cuando se escatiman los fluidos, es difícil que tu cuerpo pueda estar bien. El agua es esencial para casi todos los procesos de nuestro cuerpo. Debemos pensar en nuestro cuerpo como un mar interior en calma, que proporciona a las células las materias primas que necesitan para funcionar y facilita la eliminación de los residuos.
La mayor parte de ella se esconde dentro de nuestras células (donde todo tipo de sustancias importantes se disuelven en agua) y fuera de ellas, pero también la usamos para enfriar nuestro cuerpo mediante la sudoración de manera que circule el oxígeno. Los ancianos y los niños son más propensos a la deshidratación, pero nadie está libre de sufrirla. Si estás muy ocupado, es fácil que durante la mañana no bebas demasiada agua hasta que notes que verdaderamente tienes sed.
En ese momento ya puedes estar un poco deshidratado. Sam Cheuvront es un doctor que se encarga de la realización de diferentes estudios sobre la hidratación en el Instituto de Investigación de Medicina Ambiental de Ejército de los EE.UU. (USARIEM). Su misión es proteger, mantener y mejorar el rendimiento de los combatientes. Tras realizar diferentes estudios ha llegado a la conclusión de que un soldado hidratado es un arma táctica.
Recuerda que es imprescindible beber antes de que tu cuerpo te pida beber. Cuando se pierde un 1% de líquidos es entonces cuando nos entran ganas de beber. Cuando ese uno aumenta a un dos por ciento no rendimos igual ni tampoco resistimos tanto. Si esas cantidades aumentan hasta un 5% se acelera el ritmo de nuestro corazón y ya pueden aparecer los vómitos y los espasmos musculares.
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