
La batata, también conocida como camote, es originaria de las Antillas, desde donde fue traída a Europa por los españoles en sus distintos viajes a América. Se trata de un alimento parecido a la patata, pero su mayor contenido en azúcares, lo que le proporciona su sabor dulce, hace que sea más nutritiva, tanto que ha evitado la desnutrición de muchos niños en África, por lo que también se la conoce como el “protector de niños”.
Poco a poco, el consumo de este tubérculo se ha popularizado, y cada vez son más conocidas sus propiedades beneficiosas para la salud, especialmente de cara a prevenir distintos tipos de cáncer, como el cáncer de estómago.
Esto se debe a su alto contenido en vitaminas A y C, así como minerales como el hierro y el potasio.
Todos estos componentes nos van a ayudar a prevenir el cáncer de estómago, así como a disminuir el riesgo de padecer enfermedades hepáticas, por lo que su consumo resulta especialmente indicado para todos aquellas que tengan antecedentes de estas patologías. Para ello, la variedad de batata que más efectiva resulta es la anaranjada.
La batata de pulpa morada, por el contrario, nos va a ayudar a prevenir el envejecimiento, ya que tiene un alto contenido en antioxidantes que neutralizan la acción de los radicales libres, responsables del proceso degenerativo del organismo.
Es un alimento también aconsejable para quienes tienen digestiones pesadas o difíciles, por su contenido en hemicelulosa, que es más fácil de digerir por el estómago y hace que sea menor irritante en el intestino que otras verduras que contienen celulosas. Sin embargo, su alto contenido en almidón hace que no sean aconsejables para aquellas personas que sufren dispepsias de fermentación, ya que los restos de almidón fermentan con facilidad den el intestino ciego.
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