Propiedades de la pimienta
Esta especia, originaria de la India, nos permite dar un toque de sabor y fuerza a nuestras comidas que de otro modo sería muy difícil de conseguir. Pero el simple gesto de echar un poco de pimienta a nuestro plato no sólo enriquece los alimentos, sino que también nos ayudará, entre otras cosas, a evitar las digestiones pesadas o incrementar el gasto calórico al digerir los alimentos que hemos consumido aderezados con ella.

Podemos encontrar varios tipos de pimienta:

Pimienta negra: Es la más picante y combina con todo tipo de alimentos

– Pimienta verde: Su sabor es muy suave y apenas picante.

Pimienta blanca: Es más suave que la negra.

– Pimienta roja o cayena: Tiene un sabor fuerte y picante.

La pimienta es rica en aceites esenciales con un alto contenido en antioxidantes, lo que nos va a permitir combatir los radicales libres responsables del envejecimiento y de las enfermedades degenerativas. Debido a ello, también tiene propiedades anticancerígenas.

Su consumo también es aconsejable para aquellas personas que deben tomar menos sal con las comidas, como los hipertensos, ya que reduce el contenido en sodio de los alimentos.

Contiene también una sustancia denominada piperina, que ayuda a pigmentar la piel, por lo que es beneficiosa para las personas que padecen vitíligo.

Quienes padecen digestiones pesadas también se beneficiarán de su consumo, ya que estimula la secreción gástrica, mejorando la digestión de los alimentos. Además, aumenta el consumo calórico acelerando el metabolismo y ayuda a quemar grasas, con lo que contribuye a mejorar el resultado de las dietas de adelgazamiento.

También mejora la circulación sanguínea y sus efectos vasoconstrictoras la convierten en una ayuda para personas que sufren varices, hemorroides, problemas de vejiga y hepáticos.
Su consumo no es aconsejable para personas con gastritis o problemas intestinales.