
El pimiento es sin duda uno de los vegetales más utilizados en nuestra cocina, en cualquiera de sus variedades. Cualquiera que sea la clase de pimiento que consumamos, verde, amarillo o rojo, nos va a aportar los mismos beneficios a nuestra salud. Únicamente varían en la cantidad de vitamina C que nos van a aportar al organismo, que en el caso de los pimientos rojos es mayor que en los verdes.
Su gran contenido en potasio hace que ejerzan una acción diurética y depurativa sobre el organismo, por lo que nos van a ayudar a eliminar líquidos y a eliminar toxinas cuando queramos seguir una dieta desintoxicante. Por esto, es recomendable que sea consumido por aquellas personas que padecen cálculos renales o retención de líquidos, o enfermedades asociadas a esta, como la hipertensión u otras dolencias cardiovasculares.
Aunque las personas que tienen el estómago delicado suelen apartarlo de su dieta, el consumo de pimiento ayuda a estimular los procesos digestivos, por lo que es un alimento altamente aconsejable para quienes tienen digestiones pesadas o sufren estreñimiento, a lo que contribuye su alto contenido en fibra. Eso sí, deben elegir siempre pimientos dulces y no picantes, ya que estos últimos contienen una sustancia denominada capsaicina, que puede irritar la mucosa del estómago.
Su alto contenido en antioxidantes resulta altamente beneficioso para la prevención de enfermedades cardiovasculares, así como para reducir el nivel de colesterol malo. También nos ayudan a combatir distintos tipos de cáncer y otras enfermedades degenerativas, asociadas a los radicales libres presentes en nuestro organismo, que sólo pueden ser combatidos con dichos antioxidantes.
En dietas de adelgazamiento podemos consumirlos libremente, ya que aportan fibra y pocas calorías. Los pimientos picantes, además, nos van a ayudar a quemar el exceso de grasas del organismo.
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