Protegerse los ojos en la bicicleta
Los beneficios a largo plazo de un estilo de vida activo y deportista son muy claros pero, a menudo pasamos por alto la protección de ciertas partes de nuestro cuerpo. Este problema sucede mucho en deportes como el ciclismo. Calzado especial, pantalones reforzados, casco, pero ¿y los ojos?

Además de la exposición a los rayos UV, existen pruebas de que una larga exposición al viento puede ser perjudicial para la piel y los ojos. Afortunadamente, la industria de las gafas de sol ha respondido perfectamente a las necesidades de los ciclistas por ofrecerles lentes con un 99-100% de bloqueo de los rayos UV y como escudo. Si te fijas en los diseños de la mayoría de las gafas, tienen un estilo envolvente que permiten proteger perfectamente la zona.

Los cristales, normalmente, son irrompibles y muy seguros, además de ligeros y resistentes. Para los ciclistas que usan lentes de contacto, las más recomendables son las blandas desechables ya que después de terminar se pueden tirar. Pero los expertos recomiendan que se utilicen gafas de sol graduadas ya que las lentes se pueden secar rápidamente o descolocarse, algo que puede llegar a ser muy incómodo. Además, el polvo y otras micropartículas pueden quedarse en la superficie de la lente y crearnos un gran malestar.

Hacer ejercicio con viento, aumenta nuestra velocidad de parpadeo y puede hacer que los ojos comiencen a generar “lágrimas”. Si bien, esto servirá para limpiar los ojos, también reducirá nuestra visibilidad. Debes parar y secar tus ojos perfectamente. Cuando reanudes la marcha, ponte las gafas para que esto no se vuelva a suceder.