¿Qué es un calambre muscular?
El calambre es una contracción súbita, breve, involuntaria y muy dolorosa de las fibras de uno o varios grupos musculares, lo que se traduce en un mal momento para quien lo padece. Aunque todo el mundo ha sufrido algún calambre, normalmente afecta a deportistas y ancianos

Las causas por las que se originan los calambres son diversas:

– Poca oxigenación a nivel muscular, acompañada de deshidratación y falta de sales minerales como potasio, calcio y sodio

– Cambios bruscos de temperatura o bajas temperaturas. En estos casos, debido a la diferencia térmica, el calambre puede afectar tanto a un solo músculo como a un grupo muscular, ya que la causa de los mismos es la falta de irrigación debida a las bajas temperaturas.

– En las personas mayores también son muy frecuentes debido a las alteraciones de calcio, magnesio que sufren en su organismo. Además, normalmente los ancianos no beben todo el agua necesaria, lo que les produce deshidratación que también causan los calambres.

– Consumo de alcohol, refresco de cola, café y cigarrillo, pues el organismo utiliza calcio u otros minerales para procesar y eliminar estas sustancias.

– Deficiencia de vitaminas del complejo B, concretamente de tiamina (B1), que es una sustancia que contribuye a la transmisión de impulsos nerviosos a los músculos.
Los calambres aparecen de repente sin previo aviso. Normalmente suceden en tras la realización de actividades deportivas, aunque muchas personas los sufren mientras duermen de forma espontánea, como los habituales calambres en los gemelos.

Los calambres no necesitan ningún tratamiento especial, y a pesar del dolor que originan son fáciles de controlar si seguimos unos pequeños consejos como no hacer ejercicio después de comer ni antes de ir a dormir y llevar una alimentación equilibrada que nos aporte todos los nutrientes necesarios.

Cuando sintamos un calambre, lo mejor es intentar estirar el músculo mientras lo masajeamos con fuerza para que desaparezca. También es útil apretar con fuerza la zona afectada, tratando de no dañar o pellizcar la piel. Cuando pasa el calambre, deberemos mover la extremidad suavemente, para calentar el músculo y que no vuelva a suceder el calambre.