¿Qué es una contractura?
Las contracturas forman parte de nuestras vidas. Todo el mundo ha tenido alguna vez alguna contractura, ya sea más o menos grave. Normalmente estas se producen cuando se fuerzan algunos músculos o grupos musculares que no están preparados para tanta contracción.

Las personas que no practican deporte pueden sufrir contracturas al girar bruscamente. También las personas mayores son muy propensas a sufrir estas lesiones, pues existe una pérdida general de electricidad en todas sus articulaciones y grupos musculares. Esto es algo normal que forma parte del envejecimiento de todas las personas.

Técnicamente, la contractura es una hipertrofia de un fascículo o grupo de fibras musculares. Es de aparición repentina tras un esfuerzo y se nota una tensión o abultamiento localizado doloroso que impide mover el músculo con total normalidad. Es muy importante saberla diferenciar de una rotura de fibras, pues el tratamiento es totalmente distinto. Una rotura de fibras nos dejará mucho más tiempo inactivos.

¿Qué es una contractura?
Existen dos tipos de contracturas, las que se pueden sufrir justo cuando se está realizando ejercicio y las que se sufren cuando ya hemos dejado de hacer el ejercicio. Las primeras se originan por la acumulación de productos metabólicos en el interior del tejido muscular. Las segundas, por su parte, son provocadas cuando alguna de las fibras musculares se ha distendido o se ha sometido a un trabajo desmesurado.

Los miorelajantes y la fisioterapia van muy bien para tratar las contracturas. Además, el calor ayudará a que la lesión desaparezca antes. Es importante guardar reposo total durante las 48-72 horas siguientes a la contractura. En ese tiempo podemos tomarnos antiinflamatorios para reducir la inflamación de la zona afectada.

Lo mejor para prevenir las contracturas es llevar a cabo siempre buenos estiramientos. Estos tendrán que ser realizados siempre antes, durante y después de realizar la actividad física que vayamos a llevar a cabo.