¿Qué es una crisis?
Pasar por etapas de crisis en la vida es inevitable. Independientemente de nuestra edad o sexo, todos podemos sufrirlas en alguna ocasión. Y cada crisis superada, es un paso más en nuestra evolución como individuos. En psicología se diferencia entre dos parejas opuestas de tendencias básicas que marcan nuestra vida:

Conservar y cambiar: Significa que deseamos mantener lo que tenemos y nos aferramos a lo conocido, mientras que a su vez, necesitamos progresar y alcanzar nuevas metas. Esto provoca un dilema: si queremos avanzar y adquirir cosas nuevas, es irremediable deshacerse o perder algo viejo, como una parte de lo familiar, seguro y acostumbrado.

Satisfacer y privarnos: Por un lado, necesitamos satisfacer nuestras necesidades y por el otro, tenemos la obligación moral de privarnos de aquello que deseamos, si va contra los intereses de otras personas o hay algún impedimento.

Mantener el equilibrio entre estas cuatro fuerzas opuestas es un labor constante a lo largo de nuestra vida. Cada decisión tomada a favor de una u otra desemboca en una pequeña crisis. Llegada esta situación, si perdemos el equilibrio y no conseguimos superar estos pequeños conflictos básicos, estaremos en puertas de una neurosis o un grave fallo vivencial.

Ahora bien, lejos de calificar la crisis como algo negativo, podemos afirmar que son etapas necesarias para nuestro desarrollo. Gracias a ellas tenemos la posibilidad de madurar, desarrollar nuestra personalidad, comprender nuestra identidad y adquirir más libertad interior. Todo depende de cómo sobrellevemos estas etapas y de cómo nos enfrentemos a ellas, pues bajo cada una subyace la promesa de algo valioso para nuestra vida.