¿Qué es y cómo puedo evitar una pájara?
Las pájaras suelen estar relacionadas en el mundo del deporte con un agotamiento fuera de lo normal. En esos casos, casi siempre el deportista tiene que dejar de hacer la actividad que estaba desempeñando porque no es capaz prácticamente ni de moverse. Este tipo de desfallecimientos suelen ocurrir en deportes claramente aeróbicos como el ciclismo o la maratón.

Cuando sufrimos una pájara varias partes de nuestro cuerpo quedan casi como paralizadas. Sentimos un bajón inmenso, una falta de energía que nos impide recuperar el ritmo. La visión se puede nublar e incluso podemos tener alucinaciones porque nos falta glucógeno, algo que necesita nuestro cerebro para funcionar correctamente.

La circulación de la sangre y el corazón también sufren las consecuencias de una pájara. El corazón ya no bombeará tan bien porque la sangre fluirá de forma más lenta y deficiente y eso hará que nos cansemos antes. Además, el ácido láctico en los músculos hará que todo se agrave un poco más.

Las reservas de glucógeno se distribuyen desproporcionadamente por el cuerpo. Esto sucede porque hay partes que apenas se utilzan (por ejemplo los brazos) y otras que están trabajando contínuamente (por ejemplo las piernas). Eso crea dificultados porque entonces se empiezan a coger reservas del hígado hasta que estas se terminan. Alguno pensará que el glucógeno de los brazos podría ir a parar a las piernas para compensar ese desequilibrio. Desafortunadamente para el que sufre la pájara, esto nunca sucede.

Lo más importante para evitar una pájara es alimentarse bien antes del ejercicio aeróbico que vayamos a realizar. Los hidratos de carbono nos irán muy bien para cargarnos de energía y no acusar grandes pérdidas de glucógeno. En caso de que no hayamos podido evitar la pájara y estemos en plena carrera, lo mejor es saber hasta donde podemos llegar y parar antes de sufrir algún percance serio para nuestra salud.