¿Qué son las convulsiones psicogénicas?
Se trata de convulsiones de origen psicológico, muy similares o casi idénticas a las producidas por un ataque epiléptico. Generalmente, las personas que padecen este trastorno no son epilépticas y tan sólo, un 10% padecen los dos trastornos simultáneamente. Se estima que este tipo de convulsiones afecta a un 33% de la población, lo que significa que su incidencia es equiparable a la de la esclerosis múltiple o la neuralgia del trigémino.

Resulta muy frecuente el diagnóstico erróneo de este tipo de convulsiones ya que presenta una sintomatología casi idéntica a los episodios de epilepsia. Se ha podido comprobar que el 25% de las personas diagnosticadas de epilepsia no respondían al tratamiento, con el riesgo añadido de padecer problemas médicos por el uso incorrecto de los fármacos.

La dificultad de un diagnóstico acertado radica en que, en ambos casos, los pacientes presentan un EEG (electroencefalograma) anormal. Sin embargo, solo un especialista en epilepsia puede ver la diferencia entre ambos casos y considerar normal el EEG de los pacientes con convulsiones psicógenicas.

En qué consisten

Si bien, se trata de ataques similares a los ataques epilépticos, las convulsiones no son provocadas por descargas cerebrales anormales, sino que se trata de la manifestación de un malestar psicológico.

Causas

Tienen un origen emocional y guardan una estrecha relación con el estrés. Normalmente se trata de personas que afrontan el estrés utilizando estrategias erróneas. Muchos de los pacientes con este trastorno han sufrido alguna experiencia traumática y, a menudo, ocurrieron en un pasado lejano. Suelen tener mayor incidencia en la adolescencia y en la juventud, aunque estos ataques pueden aparecer a cualquier edad.

Cuando una persona padece un trauma como abuso sexual, físico o es testigo de violencia, su cuerpo llega a absorber ese trauma. Por ello, el cuerpo expresa mediante las convulsiones lo que la persona no puede expresar con palabras. Es un mecanismo, por el cual, el dolor emocional vivido sale de la conciencia y se traslada a la parte física. De esta manera, el dolor emocional deja de sentirse.

Diagnóstico

Para realizar un diagnóstico más acertado hay que combinar el EEG con una grabación en vídeo de la persona, durante varias horas o días, hasta que se produzca el ataque. Igualmente, existen algunas pistas que ayudan a identificar este tipo de convulsiones:
– La medicación antiepiléptica no produce ninguna mejoría.
– La existencia de situaciones específicas que desencadenan los ataques, como situaciones estresantes o emocionalmente conflictivas y que no suelen darse en los ataques epilépticos. Otras causas desencadenantes pueden ser algunos sonidos, movimientos o luces.
– Este tipo de convulsiones no suele ocurrir durante el sueño.
– Existen ciertos detalles que no son propios de los ataques epilépticos como movimientos laterales de cabeza, gemidos, tartamudeo, movimientos de piernas o arqueo de la espalda.
– Existencia de ciertos síntomas como ansiedad, depresión, interacción anormal con la familia o ausencia total de preocupación.
– A diferencia de los ataques epilépticos, durante las convulsiones psicogénicas el paciente mantiene los ojos cerrados.
– Existencia de otros problemas de origen psicológico como fibromialgia, fatiga crónica o dolor crónico.
– Antecedentes de trauma sexual o abuso.
– Movimientos de pelvis.
– Duración aproximada de 2 a 3 minutos.
– Inicio y cese paulatino de los ataques.

A pesar del abundante material existente sobre la materia, lo cierto es que los síntomas psicógenos no suelen ser objetivo de las numerosas investigaciones clínicas