¿Qué son las enfermedades psicosomáticas?
En ocasiones, algunas de las dolencias que padecemos no son atribuibles a fallos orgánicos, sino a algún trastorno psicológico. Nuestros desequilibrios psíquicos también se reflejan en la salud y son responsables de que suframos numerosas enfermedades. El asma, por ejemplo, es una de ellas así como muchos trastornos digestivos, afecciones de piel y ciertos tipos de cáncer. Estas enfermedades, pese a desencadenarse en la mente, se manifiestan a nivel orgánico y no hay medicina que las cure.

Las diferentes situaciones estresantes constituyen una amenaza para el individuo, frente a las cuales el organismo desencadena una serie de reacciones adaptativas, protectoras o de defensa. Algunas situaciones como cambiar de casa, de estado civil o perder a un ser querido llegan a afectar hasta el punto, de acabar enfermando.

Si bien, son conocidas desde los años veinte, actualmente se habla con más frecuencia de estas enfermedades. Según los especialistas, el modo en que vivimos sometidos a tensiones, con carencias afectivas y en constante alerta, nos conduce a padecerlas con más frecuencia. El sistema hormonal se altera produciendo la descarga de adrenalina, el organismo se resiente y acaba reflejándose en forma de somatización en el órgano más vulnerable. Aunque el trastorno se cure, cada vez que la persona vuelva a vivir un episodio con una carga de tensión similar, se repetirán los mismos síntomas. Por ello, el tratamiento de las enfermedades psicosomáticas pretende desbloquear el mecanismo psíquico que las provoca.

Psicólogos y psiquiatras describen la elección de la enfermedad somática como fenómeno de conversión. Es decir, cuando hay un trastorno no psicológico que se manifiesta de forma orgánica, el órgano o zona afectada en cuestión, suele tener una relación simbólica con el síntoma psíquico. Si una persona, por ejemplo, tiene miedo a las relaciones sociales, puede aparecer una enfermedad en la piel como un acto de defensa del inconsciente. Por otro lado, mediante la enfermedad, la persona puede conseguir algún beneficio indirecto, denominado en psiquiatría como ganancia secundaria. A través de esta, el paciente puede llegar a conseguir ser el centro de atención o lograr la baja laboral.