¿Qué son las lágrimas?
En los bebés, el llanto desencadena una serie de reacciones fisiológicas, indispensables para la vida; además de ser una llamada de ayuda ante el miedo o el desconcierto. A parte de los aspectos emocionales que nos inducen a llorar, las lágrimas tienen otras utilidades para el organismo, en función del tipo que sean y que las produce.

Las lágrimas basales son las que mantienen lubricados los ojos para conservar la transparencia de la córnea. Dado que la superficie de esta no es regular, pues está llena de diminutos orificios, granos y ondulaciones, necesita humedad y limpieza. De no ser así, la visión se tornaría borrosa y tendríamos la sensación de tener “arenilla” en los ojos. Por ello, la glándula lacrimal suele producir un centilitro de lágrimas involuntarias.

Cuando los ojos sufren una agresión, por contacto con algún cuerpo extraño ó alguna sustancia, se producen las lágrimas reflejas, que se producen de forma involuntaria como respuesta a a la amenaza exterior. Cortar cebolla, por ejemplo, o las alergias son dos de los ejemplos más clásicos.

Por último, el llanto emocional o psicológico, exclusivo del ser humano, es similar a los anteriores pero con características muy particulares. Según lo expertos, este tipo de lágrima contiene mayor cantidad de proteínas que las basales y las reflejas. Otros oftalmólogos, por su parte, apuntan que la razón por la que nos sentimos mejor después de llorar, es porque se eliminan sustancias producidas como consecuencia del estrés emocional.

Otro aspecto del llanto emocional, y que nos sitúa en un estadio muy elevado en la escala evolutiva, es el hecho de llorar por empatía. La emociones de las personas de nuestro entorno nos afectan hasta el punto, que la integramos como propias y las expresamos con lágrimas como respuesta.