Qué son los linfomas
El linfoma aparece cuando los linfocitos, es decir, las células defensivas que forman parte de nuestro sistema inmunitario proliferan de un modo maligno, normalmente dentro de los ganglios linfáticos, aunque a veces puede ocurrir en otras zonas como el hígado o el bazo. Debido al hecho de que se inicia en el tejido linfático, suele afectar al sistema inmunitario.

El síntoma más reconocible del linfoma son los ganglios aumentados de tamaño. Pueden ser tanto los ganglios externos como los de cuello o las inglés, aunque otras veces se da en los ganglios internos como en el abdomen.

Por ello a veces los síntomas pasen desapercibidos y hay otros síntomas como la fiebre o la pérdida de peso que llevan a los pacientes a realizarse pruebas en las que el linfoma se descubre.

Existen dos tipos principales de linfoma. Por una parte el linfoma de Hodgkin o enfermedad de Hodgkin. Todos los demás tipos de linfoma se denominan linfomas no Hodgkin. Dentro de estos últimos podemos encontrar más de 30 tipos de linfomas, que se clasifican en agresivos, o de crecimiento muy rápido, indolentes, de crecimiento lento y linfomas muy agresivos, en los que la proliferación de las células tumorales es muy rápida.

Los linfomas pueden afectar a cualquier personam, aunque, estadísticamente, se sabe que afectan algo más a los varones y a las personas de edad avanzada.

Para el diagnóstico de esta enfermedad se utiliza en primer lugar la biopsia glandular, en la que se estudia el tejido del ganglio inflamado. Una vez obtenidos los resultados de esta prueba se pueden hacer unas exploraciones complementarias como son análisis de sangre, radiografías, tomografía axial computerizada (TAC) y otras pruebas como la gamma grafía.