Quistes en el ovario
La mayoría de las mujeres, a lo largo de su vida desarrollan algún quiste en el ovario. Estos quistes son bolsas llenas de líquido que se desarrollan en la superficie o en el interior de un ovario. La mayoría de estos quistes son benignos, de pequeño tamaño y no presentan mayor complicación, e incluso pueden desaparecer por si mismos después de la regla. Sin embargo, en otras ocasiones estos quistes son malignos, por lo que siempre es necesario realizar un diagnóstico diferencial.

Los quistes ováricos pueden ser de dos tipos :
Funcionales: Se denominan así porque no son causados por ninguna enfermedad, sino que derivan de un funcionamiento anómalo del ovario durante la ovulación.

Los ovarios están formados por unas estructuras denominadas folículos que al romperse producen la liberación del ovario, pero hay veces, si existen irregularidades en los ciclos, que el folículo no se rompe y se transforma en un quiste. Suelen desaparecer por si solos en unas dos semanas y son frecuentes durante la etapa fértil de la mujer.

Orgánicos: Son propios del funcionamiento del ovario. Se desconoce su origen y pueden ser de distintos tipos.

Muchos quistes no presentan síntomas, sino que son detectados en revisiones ginecológicas rutinarias. Si son de mayor tamaño si suelen presentar alguna sintomatología, alteraciones menstruales, con sangrados entre periodos o ausencia de regla y dolor en el abdomen antes y después de tener la regla.

Para realizar el diagnóstico el medio más eficaz es una ecografía transvaginal, que permitirá determinar el tipo y el tamaño del quiste.

El tratamiento dependerá del tipo de quiste. Si es funcional desaparecerá por sí mismo, por lo que no se aplicará tratamiento alguno. Si el quiste es muy grande y provoca dolor abdominal, se extirpará quirúrgicamente mediante laparoscopia o cirugía, según el tamaño del quiste.