Razones para comer algas (I)
1.- Son aptas para personas que sufren de diabetes.
Algunas algas son dulces; ello se debe a que contienen dos azúcares: el manitol y la fructosa, pero su índice glucémico es bajo, por lo que no aumentan el nivel de azúcar en sangre.

2.- Son ricas en proteínas de gran calidad y en vitamina B12, por lo que los vegetarianos deberían tomarlas para evitar carencias. La espirulina, por ejemplo, es más rica en proteínas que la carne, el pescado o los huevos. Las proteínas representan por término medio el 25 % del peso en seco de las algas (en algunas especies hasta el 50%). Dichas proteínas son especialmente valiosas, ya que contienen gran número de aminoácidos esenciales, es decir, aquellos que nuestro organismo no puede sintetizar sino que debe asimilar a través de la alimentación. Estos aminoácidos resultan fáciles de digerir debido a la particular composición de las algas, ricas en sales minerales y en algunas enzimas.

3.- Son buenas para la vista.
La mayoría de las algas tienen un alto contenido en vitamina A. Las Nori tanta como las zanahorias, y la Espirulina hasta 15 veces más. Por eso muchos dietistas recomiendan su consumo para prevenir problemas de visión.

4.- Ayudan a controlar la hipertensión.
Son ricas en minerales, que además se encuentran equilibrados. Por ello son un regulador del sistema cardiovascular. Hay estudios que afirman que en los países donde se consumen muchas algas, la tasa de hipertensión es menor.

5.- Facilitan el tránsito de los alimentos a través del tracto digestivo.
Son ricas en mucílagos, los cuáles protegen la mucosa gástrica y ayudan a los alimentos a pasar a través de los intestinos. Ello es muy útil cuando comemos alimentos fuertes; por ello, es conveniente acompañar estos alimentos (por ejemplo los fritos) con algas.

6.- Realizan una labor de limpieza del intestino.
Son ricas en ácido algínico, el cual absorbe toxinas en la pared del colon y permite su eliminación de forma natural. Una receta tradicional japonesa, el shio-kombu, se ha utilizado durante siglos como remedio para las colitis (inflamación del intestino grueso – colon -). Se prepara remojando el kombu, cortándolo en pequeños cuadrados y cociéndolo con salsa de soja y agua hasta que se ablande o haya desaparecido el líquido.

Continuación… leer segunda parte.