Reconstrucción de pechos o mamaria
Cuando una mujer tiene que pasar por una mastectomía, posteriormente puede solicitar una reconstrucción de pechos o mamaria en el mismo momento de la operación o una vez se haya recuperado de la intervención quirúrgica. Entre las diversas opciones, la remodelación mamaria a partir de los propios tejidos de la mujer es la que ofrece mayores garantías y mejores resultados estéticos, frente a las prótesis de silicona o salinas.

La medicina estética ha evolucionado mucho durante los últimos años. El desarrollo de nuevas técnicas y materiales permite crear una mama prácticamente idéntica a la original. Los procedimientos son cada vez más simples, pero en todo caso depende de la cirugía previa, la radioterapia, los hábitos tóxicos y la disponibilidad de tejido graso suficiente para utilizarlo como reconstrucción.

Los mejores resultados se suelen obtener cuando se utiliza el propio tejido de la paciente a partir de un injerto autólogo, formado por un conjunto de piel, grasa, músculo y vasos sanguíneos que se extraen de otra parte del cuerpo para la reconstrucción de una mama de similares características. Las zonas donantes son normalmente el abdomen y el glúteo.

Las complicaciones en la reconstrucción con tejido propio son bastante excepcionales aunque, pero siempre hay un cierto riesgo especialmente si la zona de unión de los vasos sanguíneos (anastomosis) es algo estrecha o se forman coágulos, entonces pueden aparecer trombosis venosa, lo que será preciso reintervenir a la paciente para restaurar el flujo del tejido injertado.

La recuperación es cada vez menos dura. Es necesario llevar ropa holgada y utilizar una almohada para que al dormir no se presione la zona pectoral. Se puede recuperar la actividad física de forma progresiva cuando el médico lo considere oportuno. También se pueden realizar masajes con cremas hidratantes para aliviar la hipersensibilidad.