Remedios contra la conjuntivitis
La conjuntivitis o enrojecimiento y picor de ojos es un problema muy común y puede ser causado por varias razones como virus asociados con resfriados o alergia a nuevos cosméticos. Esta afección de los ojos se puede ver acentuada en verano debido a agentes externos como el viento, el sol y sobre todo el cloro de las piscinas. Como siempre, el mejor remedio es la prevención y por eso se recomiendan gafas de sol para evitar el sol en los ojos, así como gafas de bucear en la piscina.

Entre los síntomas de este problema están sobre todo el picor de ojos, el enrojecimiento, la sensibilidad a la luz, lagrimeo y secreción acuosa o mucosa. Si el problema es muy acusado lo mejor es acudir al médico u oftalmólogo, pero también existen remedios caseros para curar esta enfermedad.

-Alternar compresas de agua fría que encogen los vasos sanguíneos con compresas tibias que alivian la irritación.

-Poner un poco de yogur en los ojos y dejar que desansen.

-Echar sal en una palangana con agua y meter la cara. intentar pestañear mientras se hace la operación. También se puede extender el agua con sal con una gasa por los ojos.

-Hacer una mezcal de manzanas cocidas, patatas crudas y pepinos rallados envueltos en una tela muy fina.

-Aplicar compresas de bolsitas húmedas de o pedazos de telas mojados (y exprimidos) en infusiones muy concentradas de manzanilla o hinojo.

– Mezclar un puñado de manzanilla con flor de saúco, rosa de Alejandría, ruda y aciano. Poner dos cucharadas rasas de la mezcla en un cuarto de litro de agua y dejar hervir durante 2 minutos. Dejar reposar cinco minutos y colar. Aplicar dos algodones empapados y templados sobre los ojos y presionar ligeramente con los dedos. Repetir cinco veces al día.  

– Hervir  50 gramos de eufrasia seca por litro de agua durante 5 minutos. Aplicar mediante lavados donde el líquido deba ir desde la sien hasta la nariz, dejando que se introduzca en el ojo durante el recorrido.

– Colocar los pétalos de una flor de amapola en un recipiente de agua.  Dejar reposar al sereno una noche. Bañar al día siguiente los ojos con esa preparación.