
Cuando tenemos que perder peso, sobre todo si tenemos que perder muchos kilos y prolongarla en el tiempo, debemos ponernos a dieta o, al menos, desterrar alimentos muy calóricos para, de ese modo, reducir el aporte energético al organismo y así conseguir adelgazar.
Una de las consecuencias más inmediatas de restringir el consumo de ciertos alimentos es la ansiedad, sobre todo si estamos acostumbrados a tomar grandes cantidades de azúcar. Esta ansiedad viene provocada por el hecho de privarnos de los alimentos que más nos gustan y tener que limitarnos a los que son permitidos en la dieta. Debido a esto, es habitual que al cabo de unas semanas, cuando nuestra fuerza de voluntad y nuestra motivación para adelgazar decae, nos demos un atracón con todo aquello que no hemos podido comer, arruinando así gran parte del esfuerzo que hemos realizado.
Para evitar esto, los médicos aconsejan tomarnos un día libre a la semana en lo que a la dieta se refiere, es decir, saltárnosla. Esto no significa, sin embargo, que nos permitamos el atracón, sino que, bien en la comida o en la cena del día que elijamos, nos permitamos comer alguno de los alimentos o comidas que hemos desterrado mientras hacemos dieta, como hamburguesas, pizzas, pastas con salsas muy calóricas o cualquier alimento de nuestra preferencia.
Contra lo que pueda parecer, este día libre nos va a ayudar a continuar adelgazando, ya que el cambio en la alimentación que implica va a ayudar a que nuestro metabolismo no se estanque. También combatiremos la sensación de privación que conlleva estar a dieta, ya que sabemos que, el día libre, podremos comer aquello que nos apetece. Si además lo hacemos coincidir con el día que tenemos una fiesta o una reunión con amigos, podremos comer lo que todos sin ningún problema.


























































