Retención de líquidos
La retención de líquidos es un problema que afecta a gran parte de la población que en la mayoría de casos supone un aumento de peso inexplicable, piernas o manos hinchadas, debilidad, calambres, etc. En principio es un problema que no entraña mayor peligro, sí que puede ser síntoma de algún padecimiento como hipertensión o algunas cardiopatías a largo plazo.
La retención de líquidos se produce cuando hay una imposibilidad de eliminar agua y líquidos de cualquier clase y se superan los niveles del 75% en el organismo.

Muchos pueden ser los factores que pueden provocar la retención de líquidos:
– Una mala alimentación con exceso de sal y de alcohol.
– Dieta con falta de proteínas y nutrientes.
– Vida muy sedentaria.
– Fluctuaciones hormonales (embarazo, menopausia).
– Trastornos hepáticos, cardiacos o renales, que provocan que los tejidos acumulen fluidos.
– Uso de ciertos medicamentos…
Todos estos factores contribuyen a esa pesadez y malestar general provocado por este problema.

Soluciones sencillas:
– Hacer ejercicio con frecuencia. Nadar, caminar, montar en bicicleta, subir y bajar escaleras, etc. Si tu actividad laboral te obliga a estar sentada durante mucho tiempo, levántate al menos una vez a la hora y da un ligero paseo por la oficina.
– Acude a la piscina o al mar. Una vez dentro del agua (mar, piscina o bañera), mueve las piernas para que los músculos bombeen los líquidos hacia la vejiga. La presión que ejerce el agua facilitará la expulsión a través de la orina.
– Bebe mucha agua. Puede parecer contradictorio pero lo cierto es que cuanto más agua tomes, más fácilmente podrás expulsar los líquidos sobrantes. Bebe como mínimo dos litros de agua al día, aunque no tengas sed.
– Toma infusiones. Las hiervas y vegetales diuréticos te ayudarán a eliminar líquidos. Los más eficaces son las infusiones de perejil, enebro, hojas de olivo, cola de caballo, caldos de puerros, espárragos frescos y pepino.
– Dieta con proteínas. Evitan la retención de agua, ya que tras su ingestión el hígado produce la albúmina, que es la sustancia necesaria para que los fluidos no se acumulen en los tejidos.