El sexo, después del accidente cerebrovascular, puede llegar a ser deprimente. Los motivos pueden ser muy variados, pero la verdad es que este tipo de accidentes rara vez son causa directa de la disfunción sexual. Pero el estrés provocado por un problema de este tipo es muy difícil de llevar por algunas parejas. Ese estrés se inicia poco después de salir del hospital; la pareja se ve inmersa en revisiones en el hospital, horarios de rehabilitación, trámites interminables, etc.
Inevitablemente, este diluvio de nuevos desafíos inesperados puede afectar a una relación, por no mencionar lo que las discapacidades físicas y mentales causadas por el problema en sí pueden cambiar en las interacciones de una pareja. Les guste o no, la dinámica de las relaciones sexuales ha cambiado, al menos temporalmente, por problemas como la afasia (dificultad para hablar o para comprender el lenguaje hablado), hemiplejía (parálisis de un lado del cuerpo por lo general afectan a la cara, brazo o pierna) o hemiparesia.
Los estudios demuestran que esta es una etapa temporal. Por ejemplo, un estudio demostró que el 80% de los hombres que sufrieron disfunción eréctil después del derrame tardaron unos pocos meses en recuperarse. Pero para algunas personas esto no es nada fácil. Muchas personas pueden tener:
- Miedo a tener otro derrame
Hay gente que piensa que cuando se ha sufrido un accidente cerebrovascular, la excitación de la actividad sexual puede producir otro derrame.
- Disminución de la libido
Aquí entran en juego varios factores psicológicos: baja autoestima, la incertidumbre sobre el futuro de la relación, la preocupación y las dificultades para aceptar una nueva vida con alguna discapacidad.
- Otros
Inmovilidad, depresión y los daños en áreas sexuales del cerebro.
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