Es importante aprender a escuchar nuestro cuerpo e interpretar sus señales para entender lo que ocurre. Si bien, es cierto que en ocasiones nos preocupamos sin motivo, en otras sería necesario visitar a nuestro médico. A continuación expondremos una serie de síntomas que, aunque son menos frecuentes, nos pueden alertar de un trastorno más serio.

Síntomas de alerta
Somnolencia excesiva

Si, durante el día, la persona siente un sueño anormal e, incluso, le lleva a quedarse dormida en situaciones o momentos inoportunos, puede ocurrir que:

– Haya un trastorno importante del sueño al que puedan influir otros problemas, especialmente de origen psicológico: depresión, ansiedad y estrés.
– Puede ser señal de enfermedades físicas. En el caso de las personas mayores, sobre todo, puede ser síntoma de problemas cardíacos.
– Ocasionalmente, el exceso de sueño se debe a trastornos que provocan una concentración anormal en la sangre de ciertos elementos: disminución de los niveles de hormonas tiroideas en el plasma sanguíneo (hipotiroidismo); exceso de los niveles de calcio en la sangre (hipercalcemia); o niveles elevados de sodio.
– También podría deberse a un trastorno del sueño como la apnea o la narcolepsia, e incluso ser un síntoma relacionado con la obesidad o la hipoventilación (déficit de oxígeno en el organismo).

Si se dan algunos de estos síntomas, es conveniente visitar al médico. Este determinará la causa y solicitar que se realicen determinadas pruebas (análisis de sangre, orina, TAC) para descartar o confirmar sus sospechas.

Síntomas de alerta
Tos crónica

Resulta preocupante si persiste durante más de tres semanas y no existe una causa aparente. Puede deberse a:

– En el caso de que la tos afecte al sueño y vaya acompañada de sangre o esputos, hay que someterse a una revisión médica. Este tipo de síntomas puede aparecer, incluso, en caso de cáncer de pulmón.
– También puede producirse por asma, reflujo gastroesofágico, tos psicógena, infección de las vías respiratorias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, bronquitis crónica o problemas de garganta.

Una revisión médica de las posibles causas servirá para tratar el problema causante. Los vahos de eucalipto pueden aliviar la tos, mientras tanto.

Síntomas de alerta
Vértigo

No se debe confundir con el mareo, que suele ser una sensación de inestabilidad o vahído. Normalmente, quien sufre de vértigo tiene la impresión de que los objetos que le rodean o él mismo se mueven. Es frecuente que venga acompañado de náuseas y vómitos. ¿A qué se debe?:

– Si, con el tiempo, se va incrementando y cada vez resulta más molesto, es posible que se trate de algún trastorno del oído o una diabetes no diagnosticada.
– La presencia de alguna enfermedad crónica como la hipertensión o la arteriosclerosis, también podría ser el origen de estos síntomas. Incluso, puede deberse a trastornos más graves como la meningitis o tumores que comprimen el nervio auditivo. Otras posibles causas como un traumatismo craneoencefálico o un elevado contraste en la presión, también podrían contemplarse como posibilidad.

Una visita al otorrinolaringólogo esclarecerá la causa mediante ciertas pruebas que van desde una simple prueba de equilibrio, hasta las más sofisticadas (resonancia o TAC), si fuera necesario.

Síntomas de alerta
Hemorragia ocular

Cuando se produce una inflamación ocular, los ojos suelen tardar entre 5 y 7 horas en recuperar su color normal. Si pasado este tiempo no mejoran podemos encontrarnos ante una hemorragia ocular. Existen dos tipos: internas – caracterizadas por enrojecimiento ocular y puede indicar un problema orgánico – y externas – son más difíciles de identificar puesto que los ojos no se muestran enrojecidos y el paciente no nota molestias. Este tipo de hemorragias son más peligrosas puesto que si no se tratan a tiempo, pueden provocar la pérdida de visión. Ante la presencia de estos síntomas, puede suceder:

– Si el paciente está tomando medicación y las hemorragias se repiten, es muy probable que sea consecuencia del tratamiento. Ocasionalmente, ciertos antibióticos, las píldoras anticonceptivas, algunos antiinflamatorios no esteroideos, o tomar anticoagulantes, también pueden provocarlas. Sucede lo mismo con los corticoides o los suplementos de vitamina A y D.
– A veces la causa puede ser un golpe, un esfuerzo físico excesivo o un cuadro severo de estrés. La hipertensión o una diabetes mal controlada también pueden ser causa de la hemorragia.

Independientemente de cual sea el origen, la visita al oftalmólogo determinará el tratamiento más adecuado. Si la persona padece hipertensión o diabetes, es aconsejable someterse a un examen de fondo de ojo, al menos, una vez al año. En estos casos se han de extremar las precauciones ya que pueden producir hemorragias interna y no provocar molestias.

Síntomas de alerta
Acidez de estómago

Conocido también como pirosis, este trastorno es bastante común. Suele presentarse como sensación de quemazón en el pecho, cerca del esternón o las costillas. Se puede deber a:

– Un ataque cardíaco se puede manifestar con la misma sensación, por lo que es importante discernir entre la acidez común y la que avisa de un infarto. La pista nos la dará el cómo y cuando aparece. Tras ingerir ciertos tipos de comidas, es habitual notar una sensación de ardor habitual. Ahora bien, si no se ha ingerido ningún alimento que lo provoque, deberíamos preocuparnos y solicitar ayuda inmediata. Debemos fijarnos también en el momento y que la acidez aparece entre 30 y 45 minutos después de comer. Otra señal de alarma es que la acidez vaya acompañada de un dolor opresivo en el pecho, en un brazo, falta de aire o sudor frío, pues se trataría de un ataque cardíaco.
– Si la acidez se presenta con vómitos, dolor al tragar o pérdida de apetito, puede indicar la presencia de daño en el esófago o ,incluso, cáncer. Otras causas muy comunes son: el reflujo gastroesofágico, contacción o espasmo esofágico, o hernia de hiato. Ciertos medicamentos pueden irritar la mucosa gastrointestinal como el ácidoacetilsalicílico, los antiinflamatorios o abusar de fármacos antiácidos. No obstante, durante el embarazo es muy común que aparezca este trastorno.

Ante la sospecha, el médico valorará a través de un estudio las causas de la acidez. Probablemente, solicitará una serie de pruebas con el fin de descartar o afirmar la sospecha de una enfermedad grave.