Síntomas de la intoxicación producida por setas venenosas
Con las primeras lluvias del otoño son muchos los aficionados a la micología que se lanzan al bosque a recoger setas, pudiendo disfrutar tanto de un día de campo como de un placer gastronómico, ya que para muchos las setas son un manjar exquisito.

Sin embargo, no todo es tan sencillo, ya que, aunque muchas de las setas que encontramos son comestibles, hay otras que son venenosas, y a veces es muy difícil diferenciarlas.

Entre las intoxicaciones provocadas por setas, se diferencian aquellas que tienen un periodo corto de incubación, menor de seis horas y seis horas, y aquellas de periodo largo, que supera las seis horas o incluso días.

En el caso de las intoxicaciones de periodo corto los síntomas son pueden ser:

– Gastrointestinales: vómitos, nauseas, diarrea, astenia, etc. Suelen causarla las especies Lactarius, Russula, Boletus, Tricholoma y Agaricus.

– Neurológicos: delirios, vómitos, dolor abdominal, hipertonía muscular, convulsiones, etc. Suele ser provocada por las especies del genero Amanita, sobre todo la variedad muscaria.

– Alucinógenos: Alucinaciones, alteraciones en la conducta, taquicardia, etc. La provocan los géneros Psilocybe, Paneolus o Stropahria.

– Cardiovasculares: Enrojecimiento de la piel, palpitaciones, arritmia e hipertensión.

En el caso de las intoxicaciones de periodo más largo, los síntomas son:

– alteraciones gastrointestinales, arritmias, hipertensión, trastornos de conciencia, incluso coma. Se debe al consumo de la Giromitra esculenta y la Giromitra gigas.

– Nefrotoxicidad que suele ir acompañada de insuficiencia renal que puede ser mortal. Está provocada por especies del genero Cortinarius.

– Hepatotoxicidad: Unos días después de los problemas gastrointestinales aparece una insuficiencia hepática grave que puede incluso necesitar un trasplante de hígado. Es causada por el consumo de algunas especies de Amanita, como la phalloides, la virosa o la verna.

Por ello, lo más aconsejable siempre es llevar las setas que hemos recogido a una sociedad micológica donde nos puedan informar de su naturaleza. En cualquier caso conviene conservar siempre una muestra en el frigorífico para poder ayudar a los servicios de toxicología en caso de intoxicación.