Sufrir fobias
Más de una de cada diez personas sufre una fobia en algún momento de su vida. La zoofobia, el miedo a los animales, es una de las más comunes. Una fobia es un irracional e incontrolable miedo a un objeto o situación específica. Algunas personas que padecen estos miedos intentan evitar durante toda su vida aquello que les produce ese miedo. Por ejemplo, una persona con fobia a las aves (ornitofobia), puede llegar a elegir no salir de su casa con tal de no ver a ningún pájaro.

Las fobias afectan a personas de cualquier raza y sexo, aunque son ligeramente más frecuentes en las mujeres. Hay tres tipos de fobia:

– Agorafobia: además de ser el temor a los espacios abiertos, la agorafobia es también el miedo a estar en una multitud, encontrarse solo en casa o viajar solos.

– Fobia social: el temor a las situaciones sociales o generales, tales como conocer gente nueva, reuniones de grupo y hablar con personas con autoridad.

– Fobia específica: es el temor a objetos o situaciones específicas tales como volar, las alturas, ver sangre, las tormentas eléctricas, los perros, los ratones, etc.

El miedo es un instinto útil. Los procesos biológicos que se generan cuando una persona tiene miedo les da una mayor capacidad de lucha. La adrenalina corre por el cuerpo aumentando la frecuencia cardiaca, la sangre y la tasa de ventilación. El sistema digestivo se cierra, se libera azúcar en la sangre para que el cuerpo reaccione y se amplía el campo visual de los ojos para poder tener más luz e identificar mejor ese miedo.