Superar el estrés postraumático
Después de que te haya sucedido algo fuerte, una situación que te haya afectado mucho, algún acontecimiento impactante o atípico suelen quedar secuelas emocionales, que pueden repercutir en nuestro bienestar, especialmente en el estado mental. Cuando la vida te da la espalda, puedes llegar a padecer un cierto estrés postraumático. Pero no te preocupes, dicen que el tiempo todo lo cura y siempre hay algo que se puede hacer al respecto para superar pronto los efectos. Para sobreponerte a una situación traumática toma nota de estos consejos.

Acepta lo sucedido: reconocer la situación traumática y ser consciente de que esto será complicado asimilarlo, será fundamental para poder reducir el daño mental del hecho y así lograr superar las secuelas que pueda haberte ocasionado.

No dejes de comunicar tus pensamientos y sentimientos con los que te rodean, seguro que ellos te comprenden y te pueden hacer sentir mejor, volver a recuperar la confianza. Es fundamental poder expresarte acerca de la vivencia traumática, pues el diálogo te aliviará. Lo peor que puedes hacer es no contar lo que te sucede, porque de esa forma no podrás recibir ayuda.

Reconstruye mentalmente el episodio traumatico para procesar el recuerdo traumático y desbloquear tus pensamientos, conductas y sentimientos. Intenta hacerlo sin miedos y sin remordimientos. Este paso es importante para darse cuenta de que ya no se puede volver atrás, que las cosas han venido así y que debemos afrontarlas porque la vida continúa.

Si el estrés postraumático te impide hacer vida normal, te recomendamos que imagines situaciones temidas: en un primer momento, pueden reactivar tus miedos y ansiedades, pero te permitirán controlar dichas sensaciones. Con esto aprenderás a controlar tus emociones y en el terreno mental no habrá consecuencias peligrosas. Si lo consigues habrás dado un paso esencial en tu recuperación.

Ejercita tu capacidad de relajación: podrás lograr un equilibrio, tanto emocional como físico, librándote de tensiones. Puedes recurrir a diferentes técnicas de meditación y respiración. Con ellas aprenderás a afrontar situaciones específicas: desarrolla habilidades que te permitan dirigir mejor lo que quieras que suceda, más que en evitar lo que no quieres que ocurra.

Si no te ves con suficiente fuerza para salir de este bache. Busca ayuda profesional especializado. Puedes, además, participar en grupos de autoayuda específicos para personas en la misma situación. Entre todo seguro que conseguiréis que vuestros pensamientos no dominen los sentimientos y las actitudes con las que se encaran los inconvenientes.