Supercomplejos vitamínicos y pereza primaveral

Estamos en primavera y ha llegado la época de la astenia. Uno de los consabidos remedios para paliar el cansancio que mucha gente sufre estos días es tomar complejos vitamínicos. Estos complejos contienen un gran número de vitaminas y minerales.

Pero hemos de distinguir entre dos tipos: los que se ciñen a las cantidades diarias recomendadas de estos micronutrientes (C.D.R.) y los que contienen unas cantidades mucho mayores, por ejemplo del 6.000% de la C.D.R. para una determinada vitamina. Estos últimos complejos tan potentes llevan muchos años siendo consumidos en Estados Unidos; a nuestro país han llegado hace relativamente poco tiempo, y cada vez son más populares gracias a la “medicina ortomolecular”, que supuestamente cura una gran variedad de enfermedades con grandes dosis de vitaminas y minerales. Los gurús de lo ortomolecular, en sus carísimas visitas, suelen prescribir complejos muy fuertes basándose simplemente en las respuestas que el paciente da a una serie de preguntas de un cuestionario. Y vuelves a tu casa con un montón de frasquitos, que han costado lo mismo o más que la consulta.

Hay que ser muy precavidos con estos supercomplejos, puesto que si bien es cierto que la avitaminosis o falta de vitaminas puede provocar diversos síntomas como la fatiga, no es menos cierto que la hipervitaminosis o exceso de vitaminas provoca síntomas en ocasiones mucho peores.

No hemos de lanzarnos a ciegas a consumir vitaminas y minerales de botecito en grandes dosis. Una dieta más rica en fruta y verdura acompañada de un aumento en el ejercicio diario (sí, aunque estemos cansados) y de técnicas de reducción del estrés puede ser más eficaz. Seguramente no estará de más tomar un complejo vitamínico, pero de los que se ciñen a las C.D.R.

Solamente un análisis de sangre puede diagnosticar fielmente una carencia de vitaminas o minerales; por ello sólo nuestro médico puede prescribir complejos más potentes.