
EstadÃsticamente se ha comprobado que la lesión de rodilla figura entre uno de los principales motivos de consulta médica, después del dolor de cabeza, cuello y espalda. Este tipo de lesión se da con más frecuencia en mujeres debido a las diferencias existentes en los movimientos de las extremidades inferiores, con respecto a los hombres. Sin embargo y por lo general, ambos sexos la sufren, especialmente durante la realización de algún deporte en el que la rodilla soporte todo el peso del cuerpo: baloncesto, voleibol, esquÃ, hockey sobre hielo y fútbol.
La rotura del ligamento cruzado es una de las lesiones más frecuentes y temidas por los deportistas ya que obliga a un proceso de recuperación bastante prolongado. Esta rotura suele sobrevenir tras un sobreesfuerzo continuo, por frenar bruscamente durante una carrera o por cambios bruscos de dirección.
Reconocer los sÃntomas
- Notar un chasquido o sensación de bloqueo al subir y bajar escaleras. También puede aparecer inflamación, edema, enrojecimiento, hematoma, aumento de calor en la zona o tumefacción. En algunas ocasiones se acompaña de la sensación de que la piel no da más de sà o de que la rodilla va salirse de su sitio.
- Dolor alrededor de la articulación y en la parte inferior del muslo que aumenta con la actividad y se calma con el calor y el reposo. Este tipo de dolor también puede indicar la presencia de otras patologÃas como la artritis, ligamentos cruzados, laterales o menisco.
En el caso de que este tipo de lesión no sea diagnosticada y tratada a tiempo, puede llegar a provocar la pérdida de capacidad funcional y de movimiento en la rodilla. Paralelamente, la persona verá limitada su capacidad para realizar tareas cotidianas como pasear, sentarse, levantarse o subir y bajar las escaleras.

Existen algunas lesiones concretas que pueden llegar a ser invalidantes si no se acude a un especialista al menor sÃntoma:
- Aquellas producidas por un golpe directo o indirecto (artritis postraumática).
- Originadas por degeneración o desgaste (artrosis).
- Por inflamación de las bolsas serosas (bursitis).
- Por detrás de la rodilla (quiste de Beker).
- Causadas por la rotura de ligamentos laterales, cruzados y meniscos.
Causas más frecuentes
- Arrodillarse o gatear sin protección de una forma continuada.
- Correr por superficies blandas o irregulares.
- Arrodillarse flexionando la rodilla más de 90 grados.
- Cargar con exceso de peso.
- Deportes intensos.
- Golpes sobre la rodilla y caÃdas con la pierna hacia fuera.
- No llevar protecciones en deportes concretos.
- Sentarse forzando la flexión de la rodilla.

¿Cómo proteger la rodilla?
- Evitar permanecer de pie durante mucho tiempo. Si es inevitable estarlo, procurar repartir el peso sobre los dos pies.
- Hacer ejercicios para fortalecer la musculatura como nadar o caminar.
- Evitar el sobrepeso ya que es un factor de riesgo para la articulación de la rodilla. Conservar un peso adecuado en relación con la estatura es muy importante.
- Conviene utilizar un calzado adecuado adaptado al tipo de actividad fÃsica que se vaya a realizar.
- En los deportes de contacto es fundamental realizar un entrenamiento previo para no dañar las articulaciones.
- Si aparece el dolor hay que hacer reposo, aplicar hielo sobre la zona, poner las rodillas en posición elevada para reducir la inflamación y evitar movimientos que puedan agravar el dolor.
- Asà mismo, aplicar un vendaje elástico también ayuda a reducir la inflamación, y por tanto, el dolor en la articulación.
- No arrodillarse sin protección.
- Reposar tras un ejercicio fÃsico intenso.
- Siempre consultar al médico, sobre todo, en caso de que la rodilla no pueda aguantar peso o exista fiebre asociada. Igualmente, si el dolor persiste más de tres dÃas o se aprecia inflamación dolorosa en la pantorrilla.
- Antes de practicar un deporte conviene consultar a un profesional. No todos los ejercicios se adaptan a las condiciones fÃsicas de una persona.




























