Consecuencias físicas y mentales de tomar drogas
Aunque la mayoría de la gente asocia el consumo de drogas a los jóvenes o las personas marginales, la verdad es que el tema de las drogas afecta a día de hoy a cualquier perfil de la sociedad. En la actualidad se pueden encontrar multitud de drogas todo tipo que producen diferentes efectos en el organismo ya sean leves o realmente graves.

Acto seguido te hablaré más detalladamente de las diversas consecuencias tanto físicas como mentales que pueden provocar el tomar drogas para el cuerpo para que las conozcas.
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La cocaína y los ataques al corazón
La cocaína es una droga muy peligrosa por un montón de diferentes razones. Tiene efectos especialmente dañinos, y por consiguiente mortales, para nuestro corazón. Los jóvenes y personas sanas que nunca han consumido drogas, tienen un gran riesgo de sufrir un ataque cardíaco dentro de las primeras horas del consumo e incluso días después, cuando ya piensan que todo ha pasado.

Esta droga es un estimulante muy poderoso. En cuestión de minutos después de usarla, la cocaína aumenta la frecuencia cardíaca, estrecha los vasos sanguíneos y produce picos de presión arterial. El aumento de demanda de flujo sanguíneo disminuye la llegada del oxígeno. Esta combinación letal causa dolor de pecho y puede desencadenar en un ataque cardíaco. El uso de este estupefaciente mientras se fuma o bebe alcohol intensifica estos efectos.

También afecta a la formación de coágulos sanguíneos. Estimula las plaquetas de la sangre. Esto hace que la sangre se coagule más fácilmente. Los efectos de la cocaína en el corazón no son exclusivos para los consumidores tal y como mucha gente piensa. Este problema puede padecerse por una persona sana, joven, sin enfermedades cardiacas y durante la primera vez que lo hace.

Por si no lo sabías, el 37% de las visitas que se realizan a los servicios de urgencias relacionados con la cocaína en los Estados Unidos, las realizan personas con edades comprendidas entre los 35-44 años de edad. Dos tercios de los ataques cardíacos relacionados con ella, se sufren tres horas después de tomarla. El riesgo de un ataque cardíaco es mayor durante la primera hora después de ingerir la cocaína.

Las drogas como evasión
El hecho de evadirse no implica necesariamente abandonar nuestro lugar o intentar alcanzar aquello que ansiamos. Las razones que nos empujan a huir pueden ser completamente dispares, desde querer tener más conciencia del ser o de la realidad, hasta perderla por completo. Conocer las causas que provocan esta necesidad de huir nos ayudará a determinar si es un acto de valentía o cobardía. Sin embargo, independientemente de la magnitud de este acto, el hecho de huir no está exento de ciertas matizaciones morales.

Así pues, en lugar de distinguir entre evasión valiente o cobarde, hablamos de evasión culpable o inocente. En esta última entraría el uso de videojuegos o la práctica de deportes de riesgo, por citar algunos ejemplos. En la culpable, por su parte, podríamos citar el hecho de declararse insumiso ante una orden de reclutamiento militar.

Pero la evasión culpable por excelencia, y más frecuente en nuestros días, es el consumo de sustancias psicoacivas (drogas, alcohol, ciertos psicofármacos). Estas sutancias se clasifican en tres grupos:

a) Las que prometen alguna manera de obtener la paz moral (alcohol, éter); como calmante directo (morfina y codeína); por inducir a la euforia (heroína); por asfixia del cerebro (neurolépticos); o por conllevar embotamiento anímico (barbitúricos, sedantes y tranquilizantes). Ahora bien, el abuso en el consumo de estas sustancias conduce irremediablemente a la adicción. Únicamente se diferencian en el grado de afectación del síndrome de abstinencia.

b) Las que prometen algún tipo de energía como cocaína, cafeína, crack, algunos tipos de aminas, etc. No producen síndrome de abstinencia, propiamente dicho, pero el abuso de estas es más perjudicial a nivel psicosomático. Esto es debido al gran rendimiento inicial a que está sometido el organismo, y al que sigue inevitablemente el colapso.

c) Las que prometen alguna forma de evasión psíquica, ya sean menores (cáñamo, éxtasis o algunas drogas de diseño), como mayores (LSD, ketamina, mescalina, psilobicina, STP). Se distinguen, además, por no ser adictivas, tener índices de toxicidad relativamente bajos y presentar peligros extraorgánicos. Están totalmente desaconsejadas en casos de psicosis y su uso requiere un minucioso exámen, por parte de un experto, para explorar sus posibilidades de expandir la conciencia.

La pervivencia de la angustia, la rutina o la apatía como enemigos eternos de la salud anímica, explica el consumo de estos remedios desde tiempos inmemoriales. Hoy día sabemos, que en muchos casos, estas sustancias emulan a los neurotrasmisores, encargados de transmitir los impulsos nerviosos entre las neuronas.

Por tanto y sin entrar en consideraciones legales, buscar el estado de ánimo óptimo por medios químicos puede deberse al coraje o la falta de valor, pero es, en definitiva, un acto natural como beber o comer.

Causas y tratamiento del alcoholismo
El alcoholismo es la enfermedad que hace que sus víctimas sientan una fuerte necesidad de ingerir alcohol, llegando a crear dependencia física respecto al mismo. El alcohólico manifiesta síntomas de abstinencia cuando no puede beber y no tiene control sobre sus propios límites, elevando progresivamente su grado de tolerancia a la bebida. No hay causas conocidas que expliquen esta adicción, pero hay varios factores que pueden incitar a su desarrollo. En primer lugar, hay evidencias que demuestran que tener un padre o madre alcohólico supone una mayor probabilidad de adquirir esta enfermedad.

No obstante, éste no es el único factor y hay otros que pueden jugar un papel importante, como la necesidad de aliviar la ansiedad, conflictos en relaciones interpersonales, depresión, baja autoestima y facilidad para conseguir la bebida. Por último, la aceptación social del consumo de alcohol hace que sea mucho más fácil coquetear con él y acabar teniendo un serio problema. Además, esta percepción complica a las víctimas asumir la enfermedad y tratarla.

Por lo que respecta al tratamiento de esta drogadicción, éste incluye los programas de desintoxicación, que puede llevar varias semanas y supone la tutela en hospitales especializados y la posibilidad de medicación para evitar el síndrome de abstinencia. Tras este período de desintoxicación, el paciente puede ser sometido a otros métodos como la terapia de grupo, que incide en los problemas psicológicos que han impulsado al paciente a la dependencia. Además, el programa puede complementarse con fármacos como el diulfiram, que provoca fuertes resacas tras la ingesta de alcohol y ayuda a sentir aversión hacia la bebida. Además de otros métodos, destaca un tratamiento con un alto porcentaje de éxito: los grupos de consultas de autoayuda surgidos en la década de los 90. Entre estos se encuentra el movimiento quizá más conocido, el de Alcohólicos Anónimos. La clave de su prestigio reside en el apoyo que supone estar en contacto con otras personas que padecen el mismo trastorno y hacer un esfuerzo de superación común.

Drogas en el gimnasio
Todo hemos oído hablar sobre determinadas sustancias que aceleran los resultados deportivos en el cuerpo. Los esteroides anabolizantes suelen ser adoptados por algunos deportistas como ‘pila’. Algunos de los productos sobre los que te vamos a hablar hoy son completamente legales y se venden en tiendas especializadas, pero otros están considerados como potencialmente peligrosos y su situación jurídica se encuentra bajo examen en varios países.

– Androstendiona
Esta es una sustancia química que se produce naturalmente en el cuerpo humano. Se convierte en testosterona y estrógenos, y puede tener los mismos riesgos para la salud como los esteroides: daños en el corazón, hígado y los riñones, cambios masculinos en la mujer, cambios de humor, y problemas de erección o crecimiento de las mamas en los hombres.

– Precursores de nandrolona
Estas son sustancias químicas que se convierten en nandrolona cuando se combina la comida y el ejercicio. Se han producido varios casos en los que los atletas dan positivo en nandrolona y han sido expulsados de las competiciones.

– Clorhidrato de nalbufina
Este medicamento es un analgésico (calmante), que algunas personas se inyectan antes de su sesión de ejercicios. Les impide sentir el dolor de un exceso de ejercicio, lo que hace que se puedan producir lesiones muy graves. Esta sustancia es altamente adictiva.

– El clorhidrato de clenbuterol
El clenbuterol es un medicamento prescrito por los médicos para tratar el asma. Algunas personas piensan que se puede quemar grasa y frenar el proceso en el que el cuerpo descompone las proteínas.

– Diuréticos
Estos fármacos estimulan el flujo de la orina y eliminan líquidos del cuerpo. Se suelen utilizar para eliminar los restos de otras sustancias pero el problema es que también eliminan iones como el potasio.